OPINIÓN | Cuando Lleida escucha a sus jóvenes

Artículo de opinión del concejal de Juventud, Educación y Empleo del Ayuntamiento de Lleida, Xavi Blanco

Xavi Blanco
15 de marzo de 2026 a las 20:23h

Hay momentos que recuerdan por qué es importante escuchar con atención. Uno de estos momentos es cuando, en el Plenario de los Niños y Adolescentes, un joven o un niño levanta la mano y explica cómo ve su ciudad. Lo hacen con una sinceridad desarmante y con una mirada que a menudo nos ayuda a ver cosas que los adultos, acostumbrados a la rutina, quizás ya no percibimos igual.

A menudo decimos que los niños y adolescentes son el futuro. Pero cuando los escuchas hablar de Lleida, entiendes que esta idea se queda corta. Porque también son presente: observan, opinan y quieren formar parte de la ciudad donde crecen.

El Plenario es, sobre todo, un espacio de escucha. Un lugar donde los jóvenes comparten inquietudes y propuestas sobre la convivencia, el civismo, los espacios públicos o la necesidad de tener lugares donde encontrarse y sentirse parte de la vida de la ciudad. Sus aportaciones han sido muy claras: quieren una ciudad más limpia, más segura, con espacios de juego y encuentro mejor cuidados y más oportunidades de participar en las decisiones que les afectan.

Algunas de sus propuestas ya se han hecho realidad. El bus noche, por ejemplo, nació para responder a su demanda de movilidad nocturna segura. Los Patios Vivos abren escuelas por las tardes para convertir los patios en espacios de juego y convivencia en los barrios. La feria Cucalòcum se ha enriquecido con nuevos pabellones y actividades gracias a las ideas de los niños y adolescentes, que también participan en la elección del cartel y en la valoración anual del evento.

Otras preocupaciones recaen en la seguridad y la iluminación. Han señalado zonas oscuras en los barrios y espacios de ocio nocturno, y esto ha impulsado actuaciones concretas, como la renovación del alumbrado con tecnología LED. También se han organizado campañas de civismo y concienciación, como la iniciativa “Queremos una Lleida más limpia”, impulsada por el Consejo de la Infancia, para promover el cuidado de los espacios públicos.

Los jóvenes no solo proponen, también se comprometen. Han participado en procesos de decisión, talleres participativos y comisiones municipales, aportando ideas sobre equipamientos, movilidad, salud mental y actividades culturales. Entre las demandas más destacadas, quieren carriles bici más conectados, espacios para hablar de bienestar emocional, actividades lúdicas más variadas y zonas inclusivas para todos los niños y adolescentes, sin distinción.

Cuando un niño ve que su voz es escuchada, descubre que participar tiene sentido. Que la ciudad no es solo un escenario donde vivir, sino un espacio que también se puede mejorar entre todos y todas.

Desde el equipo de gobierno tenemos claro que escuchar a los jóvenes no es solo un gesto simbólico. Es una manera de entender la ciudad. Creemos en el talento, en la mirada crítica y en la capacidad transformadora de los niños y adolescentes de Lleida. Por eso queremos que tengan espacios reales de participación y que sus ideas se traduzcan en proyectos que mejoren la vida en los barrios y en las calles.

Espacios como el Plenario de los Niños y Adolescentes tienen un valor especial. Nos recuerdan que la ciudad también se construye desde miradas jóvenes, desde preguntas sencillas y desde una manera de entender la convivencia que a menudo es más clara y directa.

Y quizás esta es una de las mejores noticias para Lleida: saber que hay una generación que observa, que piensa y que quiere implicarse en la ciudad que está creciendo con ella.

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