La antigua estación de autobuses de la calle Saracíbar entra en una nueva etapa. La convocatoria del concurso de ideas arquitectónicas es el primer paso visible de una voluntad política, recogida en el acuerdo de presupuestos del 2025, de impulsar un proyecto que ayude a revitalizar todo este entorno. Hablamos de un espacio de más de 5.000 metros cuadrados situado en el corazón de Lleida, justo al inicio de nuestro Eje Comercial.
Hablamos de un recinto que ha sufrido durante décadas un mantenimiento lamentable y que hoy presenta un aspecto deplorable. Pero también hablamos de un espacio magnífico, que tiene muchísimas posibilidades, y que es una de las puertas de entrada a la ciudad y a nuestro Eje Comercial. Además, es una oportunidad para dotar a Lleida de un gran espacio interior que nos proteja del clima extremo: del frío intenso en invierno y de las olas de calor cada vez más frecuentes en verano, que actúe también, como refugio climático. La ciudad necesita lugares donde poder estar, encontrarse y hacer vida, independientemente de la temperatura exterior.
El reto es muy ambicioso: convertirlo en un espacio para quedarse. Un lugar para convivir, para hacer comunidad, para hacer ciudad y para hacer barrio. Pero, este cambio de mirada es fundamental, y esto solo será posible si cualquier proyecto respeta el descanso, la convivencia, el comercio y la vida cotidiana. El futuro de este equipamiento debe tener muy presente esta realidad.
El Eje Comercial no es solo un lugar para ir a comprar. Es un espacio de relación social, de paseo, de encuentro, una parte esencial de la identidad leridana y, hoy, camina por una línea muy fina. Por eso, el futuro de la antigua estación debe formar parte de una estrategia global y coherente de revitalización de la ciudad. El proyecto arquitectónico no resolverá todos los problemas porque el comercio de proximidad vive una situación extrema. Las compras por internet crecen sin parar, mientras los grandes centros comerciales, especialmente cuando se proyectan fuera del núcleo urbano como pasará con Torre Salses, pueden actuar como un imán que puede vaciar la vida comercial de la ciudad. Y cuando el comercio sufre, también lo hacen sus calles: hay menos gente, menos actividad, menos seguridad percibida y menos vida en los barrios.
Desde Junts per Catalunya creemos que es imprescindible dinamizar este espacio, sí, pero también se han de tomar decisiones valientes. El concurso de ideas es un primer paso necesario, pero insuficiente. Lleida sufre una falta evidente de aparcamientos, y esto es un freno directo para el comercio y para la vida urbana. Y nos lo dicen nuestros vecinos: “hace pereza venir a Lleida”. Necesitamos parkings disuasorios en las entradas de la ciudad, una movilidad eficiente que conecte los barrios, más plazas de estacionamiento dentro de la trama urbana, incluyéndo solares a cielo abierto que permitan aparcar de manera rápida y práctica y, sobre todo, hay que abordar de una vez la ampliación del parking de Blondel hacia la avenida de Madrid. Esta es una pieza clave para dar oxígeno y facilitar que la gente venga, se quede y compre.
El proceso participativo para determinar los usos de esta antigua estación de autobuses ha puesto de manifiesto las ganas de la ciudad de implicarse. Han surgido muchísimas ideas, algunas realmente interesantes: propuestas de espacios de restauración, de ocio, culturales, deportivos… Miradas diversas que demuestran que este equipamiento puede tener usos compatibles, siempre que se construya con sensibilidad urbana y con respeto por el barrio.
Tenemos delante una oportunidad histórica. Hagamos que este espacio deje de ser un lugar de paso y se convierta en un espacio para quedarse, vivir, hacer ciudad con equilibrio entre usos y convivencia y, con el comercio como motor y con una movilidad que realmente lo haga posible.