OPINIÓN | ¡Larga vida a la Universidad Catalana de Verano!

Artículo de opinión de Joan Talarn, Presidente de la Diputación de Lleida

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Joan Talarn i Gilabert
24 de agosto de 2026 a las 11:42h

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Esta semana he tenido la oportunidad de volver a Prada, en la Cataluña Norte, para participar en la clausura de la 58ª Universitat Catalana d’Estiu y en la entrega de los Premios Canigó. He asistido como presidente de la Diputación de Lleida y del Institut d’Estudis Ilerdencs, pero también con el vínculo personal de quien, hace años, fue alumno de esta Universidad; y con la convicción de quien cree que la UCE es una herramienta imprescindible para entendernos y explicarnos en todas partes.

La UCE continúa siendo, casi seis décadas después de su creación, un espacio singular: un lugar donde el país -los Países Catalanes- se piensa entero, más allá de las fronteras administrativas, y donde la lengua y la cultura nos recuerdan que no renunciamos a aquello que somos y, sobre todo, no renunciamos a aquello que queremos ser.

Y precisamente esta mirada nos interpela especialmente desde las tierras de Lleida, el Pirineo y el Arán. Porque no hay país completo si no somos capaces de mirarlo desde todos sus territorios.

Demasiado a menudo, el debate sobre el futuro de Cataluña se construye desde una lógica metropolitana. Pero el país también se explica desde los pueblos, desde los pequeños y medianos municipios, desde la ruralidad. Nuestro territorio no es una periferia que hay que asistir, sino una pieza imprescindible para garantizar el equilibrio social, económico, ambiental y cultural del conjunto del país.

Esta manera de entender los Países Catalanes tiene mucho que ver con la lengua. Este año, uno de los Premios Canigó ha reconocido La Bressola, una institución que desde hace décadas mantiene vivo el ensino en catalán en la Cataluña Norte. Su ejemplo es especialmente valioso porque nos recuerda una evidencia: una lengua no sobrevive solo porque disponga de reconocimiento o protección institucional, que también. Pero, sobre todo, sobrevive cuando hay una comunidad dispuesta a hablarla, enseñarla y transmitirla. Cuando pasa de padres a hijos, de maestros a alumnos, y cuando los niños pueden vivirla con normalidad.

El otro Premio Canigó ha reconocido los cincuenta años del diario Avui. También aquí encontramos una lección vigente: un país necesita espacios propios para explicarse. El Avui fue posible porque miles de personas entendieron que disponer de un medio de comunicación en catalán no era un lujo, sino una necesidad.

Territorio, lengua y un espacio comunicativo común. Son tres dimensiones de una misma idea de país. Desde Prada, esta idea se ve con una claridad especial: el país solo avanza cuando ningún territorio queda al margen, cuando la lengua se transmite y cuando somos capaces de explicarnos con voz propia.

En este contexto, el compromiso de la Diputación de Lleida y del Institut d’Estudis Ilerdencs con la Universitat Catalana d’Estiu es, si cabe, más vivo que nunca. Porque apoyar a la UCE no es solo contribuir a la continuidad de una universidad de verano: es defender un espacio de pensamiento, cultura y lengua que durante casi seis décadas ha ayudado a mantener viva una mirada compartida sobre el conjunto de los Países Catalanes. En momentos de incertidumbre, las instituciones debemos estar ahí. Y desde las tierras de Lleida, Pirineo y Arán continuaremos estando, porque preservar espacios como Prada es también preservar los vínculos que nos hacen país.

¡Larga vida a la Universitat Catalana d’Estiu!
 

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Joan Talarn i Gilabert
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