OPINIÓN | En Lleida será total

Artículo de opinión de Jordina Freixanet, portavoz del grupo municipal de Esquerra Republicana de Catalunya en el Ayuntamiento de Lleida

Jordina Freixanet
01 de agosto de 2026 a las 08:00h

No pasa muy a menudo que una ciudad sepa, con años de antelación, que vivirá un momento irrepetible.

El próximo 12 de agosto no celebraremos una fiesta que hayamos organizado nosotros ni inauguraremos ningún gran equipamiento. Será la naturaleza quien nos regalará un espectáculo extraordinario. Cuando el Sol se ponga sobre el horizonte de Ponent, la Luna lo cubrirá completamente y, durante cerca de medio minuto —entre veintiocho y treinta segundos, según el punto exacto desde donde se observe— el día se convertirá en noche.

En Lleida será total.

No es una expresión cualquiera. Es un hecho astronómico excepcional. Será el primer eclipse total de Sol visible desde una parte de Cataluña en más de ciento veinte años, y uno de los fenómenos astronómicos más importantes que viviremos en nuestro país en muchas generaciones. Además, la totalidad coincidirá con la puesta de Sol, muy baja sobre el horizonte, una circunstancia poco habitual que hará que la experiencia sea aún más espectacular.

Hace siglos, un eclipse era interpretado como un mal presagio. Reyes, ejércitos y pueblos enteros lo contemplaban con miedo porque nadie podía explicar qué estaba pasando. Hoy, en cambio, sabemos calcular su recorrido con una precisión de segundos. Conocemos el momento exacto en que comenzará la totalidad y el momento exacto en que volverá la luz. Esta es una de las grandes conquistas de la humanidad: haber sustituido la superstición por el conocimiento.

En este sentido, comparto plenamente una idea que ha expresado reiteradamente Salvador Ribas, director del Parc Astronòmic del Montsec, y la voz más autorizada de nuestra casa ha definido los eclipses totales de Sol como «uno de los fenómenos más espectaculares que podemos observar en astronomía en la naturaleza». Pero su valor va mucho más allá del espectáculo. Es una oportunidad extraordinaria para despertar vocaciones científicas, para acercar la astronomía a la ciudadanía y para que muchos niños miren el cielo con curiosidad por primera vez. Difícilmente hay una mejor puerta de entrada a la ciencia que un fenómeno capaz de dejarnos a todos sin palabras.

Lleida tiene la suerte de encontrarse dentro de la franja de totalidad. Esto es una cuestión de geografía. Pero convertir este privilegio en una experiencia colectiva ya depende de nosotros. La Paeria ha previsto espacios de observación en la Seu Vella y en los Mangraners, y muchos leridanos también podrán disfrutar del eclipse desde las colinas de la Huerta o desde cualquier punto con un horizonte abierto. Como siempre recuerdan los expertos, será imprescindible utilizar gafas homologadas y seguir las recomendaciones de los profesionales para que todo el mundo pueda vivir este momento con seguridad.

Más allá del fenómeno astronómico, el eclipse es una magnífica oportunidad para mostrar la mejor versión de nuestra ciudad. Para abrir las puertas a los visitantes, para implicar al comercio, la restauración, las entidades, como la SALL, la Universitat de Lleida, el Parc Astronòmic del Montsec y el conjunto del tejido científico y cultural. En definitiva, para demostrar que Lleida es capaz de convertir un acontecimiento excepcional en una experiencia compartida de conocimiento, cultura y convivencia.

Hay una idea profundamente republicana en todo esto. La ciencia es un patrimonio colectivo. El cielo es el mismo para todos y el conocimiento solo tiene sentido cuando se comparte. Durante aquellos treinta segundos, desaparecerán muchas de las diferencias que nos ocupan cada día: todos levantaremos los ojos al mismo tiempo, con la misma curiosidad y la misma admiración ante un universo que nos recuerda nuestra dimensión y, al mismo tiempo, nuestra extraordinaria capacidad de entenderlo.

Quizás este es también un buen recordatorio del papel que deben tener las instituciones: hacer posible que el conocimiento llegue a todos, despertar vocaciones entre los más jóvenes y aprovechar las grandes oportunidades para reforzar los vínculos que nos unen como ciudad.

Cuando la Luna se aparte y el Sol vuelva a iluminar Lleida, la ciudad continuará siendo la misma. Pero me gustaría pensar que nosotros habremos cambiado un poco. Porque hay experiencias que duran solo treinta segundos. Y las hay que nos acompañan toda la vida.

Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad

Activar ahora
Sobre el autor
Jordina Freixanet
Lo más leído