En el Día de los Abuelos, es una buena ocasión para hablar de una figura que hace años que está entre nosotros y que, quizás hoy, toma más sentido que nunca: “abuelo sándwich”.
Son abuelos y abuelas que se encuentran sosteniendo dos generaciones al mismo tiempo. Cuidan de sus nietos, ayudan a sus hijos y, en casos, continúan atendiendo a sus propios padres, con dependencia. Personas mayores que, cuando parecería que deberían disponer de más tiempo para sí mismas, continúan siendo una pieza fundamental del engranaje familiar.
Y no hablamos únicamente de cuidados físicos. Los abuelos han sido y continúan siendo nexo de unión, apoyo emocional, mediadores en momentos difíciles, transmisores de valores y memoria viva de nuestras familias. Han sostenido hogares en épocas de crisis, han hecho posible la conciliación de muchas familias y han estado presentes económicamente.
Pero debemos preguntarnos hasta qué punto podemos continuar construyendo nuestro modelo de cuidados. Ante una sociedad cada vez más envejecida y con unas necesidades de atención en aumento, el cuidado no profesional no puede convertirse en la respuesta silenciosa y low cost a aquello que el sistema no llega a cubrir.
Quizás no es suficiente con felicitar a nuestros abuelos y abuelas. También hay que reconocer, proteger y poner en valor su papel en nuestra sociedad. Hablar de un envejecimiento digno significa hablar de derechos, de apoyos, de servicios y también de la posibilidad de decidir cómo vivir esta etapa de la vida.
Nuestras personas mayores son las que han escrito buena parte de lo que hoy tenemos, las que guardan nuestra memoria y, aún hoy, las que sostienen muchas familias.
En lugar de pedirles cada vez más mientras recortamos sus derechos, quizás ha llegado el momento de devolverles una parte de todo aquello que hace años que sostienen.
¡Feliz Día de los Abuelos!
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