OPINIÓN | 28J. Lucha por la dignidad humana

Artículo de opinión de Núria Carabassa i Closa, secretaria regional de Feminismos y LGTBI+ de Esquerra Republicana en Lleida

10 PR NÚRIA CARABASSA
Núria Carabassa i Closa
26 de junio de 2026 a las 12:16h

Los disturbios ocurridos en Stonewall el 28 de junio de 1969 marcaron el inicio del movimiento de liberación LGBTI+ moderno. 

Este año, en nuestro país estamos a las puertas del 50 aniversario de la primera manifestación por la liberación sexual y de género, que se celebró en Barcelona el 26 de junio de 1977 y fue convocada por el Front d’Alliberament Gai de Catalunya. Fue una movilización histórica, ya que tuvo lugar en un contexto en el que la represión franquista estaba bien viva y situó a Cataluña a la vanguardia de la lucha por los derechos del colectivo LGBTI+. 

La lucha por los derechos de las personas LGTBI+ es inseparable de la tradición democrática republicana y antifranquista de Cataluña: durante muchos años, muchas personas fueron perseguidas por el simple hecho de desafiar las normas sociales impuestas sobre el género, los cuerpos y las formas de ser. Así, esta lucha no busca solo la igualdad para este colectivo, sino también ampliar las libertades del conjunto de la sociedad.

En Cataluña, el pasado mes de diciembre se aprobó la Ley 13/2025, de los derechos de las personas LGBTI y la erradicación de la LGBTI-fobia; al mismo tiempo, se avanza con el despliegue de la Ley 19/2020, de igualdad de trato y no discriminación. Esta misma semana, el Congreso ha aprobado (y remitido al Senado), con el apoyo de Esquerra Republicana, la ley que castiga las terapias de conversión. Estos hitos demuestran el compromiso del país con la igualdad, la diversidad y los derechos humanos. 

Ahora bien, todavía queda mucho trabajo por hacer. Acoso, violencia verbal, agresiones físicas, agresiones sexuales, y discriminación laboral o social, son las agresiones más comunes que sufre el colectivo LGTBI+. En Lleida, las denuncias por discriminación por orientación sexual o de género suponen casi un 40% de las denuncias por delitos de odio. La realidad nos enseña que los avances conseguidos en las últimas décadas son frágiles. Solo hay que ver la ola reaccionaria que cuestiona derechos fundamentales y que se extiende por Europa y el mundo. 

Estos movimientos reaccionarios ponen en duda la educación en la diversidad, los derechos de las personas trans, el reconocimiento de las familias diversas o las políticas públicas de igualdad. 

Por lo tanto, hay que seguir en esta lucha por la dignidad humana: las libertades del conjunto de la sociedad también pasan por el derecho de cada persona a ser quien quiera ser.

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