La NASA ha lanzado este jueves de madrugada el cohete SLS desde el Centro Espacial Kennedy, en el marco de la misión Artemis II, que volverá a llevar humanos al entorno de la Luna más de medio siglo después.
La misión cuenta con cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch —que se convertirá en la primera mujer en viajar a la Luna— y el canadiense Jeremy Hansen.
La tripulación viaja a bordo de la nave Orion, que recorrerá unos 1,1 millones de kilómetros en un trayecto de unos diez días. El objetivo es orbitar la Luna y regresar a la Tierra, en el primer vuelo tripulado del programa Artemis.
UN VIAJE CLAVE PARA EL FUTURO DE LA EXPLORACIÓN ESPACIAL
La nave hará varias órbitas alrededor de la Tierra antes de emprender un viaje de cuatro días hasta la Luna. Después de sobrevolarla, se alejará hasta unos 7.500 kilómetros más allá antes de iniciar el regreso.
Durante el trayecto, los astronautas pondrán a prueba por primera vez en condiciones reales los sistemas de soporte vital y maniobrarán manualmente la nave, una prueba clave para futuras misiones.
La misión también cuenta con una fuerte participación europea a través de la Agencia Espacial Europea, que ha desarrollado parte del módulo de servicio de la nave Orion.
A diferencia de las antiguas misiones Apolo, la nueva nave ofrece más espacio y mejores condiciones para la tripulación, a pesar de ser más compacta que el transbordador espacial.
Una vez finalizado el viaje, la cápsula reentrará a gran velocidad en la atmósfera y amerizará en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, donde será recuperada por equipos de la NASA.
Esta misión supone un paso clave para el regreso definitivo del ser humano a la Luna en los próximos años.
