Tras más de dos décadas y media de conversaciones, la Unión Europea formaliza este fin de semana el acuerdo comercial con el bloque sudamericano del Mercosur, integrado por la Argentina, el Brasil, el Paraguay y el Uruguay. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se desplaza el sábado a Paraguay para rubricar oficialmente este pacto que ha despertado una fuerte oposición en sectores agrícolas.
Acuerdo provisional y validación parlamentaria
El ejecutivo comunitario puede poner en marcha el acuerdo provisionalmente sin necesidad del visto bueno inmediato del Parlamento Europeo, aunque trabaja para conseguir “las mayorías necesarias” para que también se apruebe la aplicación provisional desde la Eurocámara. Fuentes parlamentarias apuntan que la votación podría tener lugar durante los plenos de abril o mayo, aunque si surgieran dificultades, Bruselas podría esquivar temporalmente esta aprobación.
Cataluña, motor exportador hacia el Mercosur
De acuerdo con un informe elaborado por Acció en 2024, Cataluña encabeza las ventas españolas en los países del Mercosur con un 27% sobre el total exportado y concentra el 35% de empresas exportadoras. Los sectores beneficiados serían principalmente los componentes de automoción, maquinaria y productos químicos y farmacéuticos.
No obstante, Acció alerta de los riesgos derivados de una mayor competencia en productos agrícolas y cárnicos procedentes de los países sudamericanos. En concreto, destaca posibles afectaciones a productos catalanes como el arroz, el vino, la carne de cerdo o el aceite de oliva.
El origen y contenido del acuerdo del Mercosur
El acuerdo es un tratado de libre comercio entre la UE y cuatro naciones sudamericanas que se inició hace más de veinte años, el 28 de junio de 1999. Tras una pausa significativa, las negociaciones se reanudaron intensamente a partir de 2016 hasta llegar a un acuerdo político definitivo el 6 de diciembre de 2024.
Este pacto implica suprimir progresivamente los aranceles sobre el 91% de los productos europeos destinados al Mercosur y sobre el 92% de los bienes mercantiles originarios de este bloque destinados a Europa. Bruselas defiende que sectores como la industria automovilística, farmacéutica o textil se verán especialmente beneficiados por esta medida.
Además, se incluyen medidas para facilitar el comercio en servicios, abrir contrataciones públicas y mejorar el acceso europeo a materias primas esenciales reduciendo tasas o restricciones a las exportaciones.
Motivos del rechazo agrario y ambientalista
La agricultura europea muestra preocupación ante una posible competencia desleal provocada por productos sudamericanos más económicos. El sector agrícola catalán califica los efectos potenciales como “devastadores” y reclama “cláusulas espejo” que garanticen estándares equiparables a los europeos para los productos importados. También critican recortes previstos dentro de la Política Agraria Común (PAC) pidiendo mayores ayudas públicas.
Por otro lado, entidades ecologistas alertan sobre impactos medioambientales negativos vinculados especialmente a la selva amazónica y consideran que podrían poner en riesgo objetivos globales contra el cambio climático. La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha subrayado "la competencia desleal" con consecuencias negativas sobre condiciones laborales y ocupacionales dentro de sectores clave europeos.
Ajustes finales para proteger sectores sensibles
A fin de atenuar tensiones agrícolas antes de la firma definitiva, Bruselas ha incorporado diversas modificaciones hasta poco antes del cierre:
- Límites específicos en importaciones exentas de aranceles para productos sensibles como carne de vacuno (cuota anual de 99.000 toneladas con arancel reducido), aves de corral (180.000 toneladas libres de aranceles), azúcar o miel.
- Mecanismos automáticos – denominados cláusulas salvaguarda – para que la Comisión pueda investigar rápidamente alteraciones significativas en precios o volúmenes cuando estos superen márgenes establecidos (5%). Este sistema sustituye topes anteriores fijados en un umbral superior (8%).
- Pacto financiero suplementario: Von der Leyen consiguió desbloquear resistencias clave aportando una inyección anticipada superior a los 45.000 millones de euros provenientes de los fondos PAC dirigidos a los agricultores europeos.
Ratificación definitiva: un proceso largo y complejo
Ambos textos —el acuerdo de asociación UE-Mercosur y el acuerdo comercial provisional— fueron autorizados por el Consejo Europeo el pasado viernes para permitir la firma formal después del capítulo paraguayo.
Posteriormente, será necesario obtener también el consentimiento formal del Parlamento Europeo para que estos acuerdos entren plenamente en vigor.
En caso de que haya dificultades en el Parlamento Europeo —prevista una votación probable entre abril o mayo— Bruselas no descarta solicitar al Consejo que autorice directamente una aplicación provisional evitando bloqueos.
Finalmente, habrá que ratificarlos en los parlamentos nacionales de los estados miembros; en el caso español son necesarios los trámites tanto en el Congreso como en el Senado.