Una riada repentina en la frontera entre Nepal y el Tíbet ha dejado al menos 95 muertos y cientos de desaparecidos, muchos de ellos turistas extranjeros, después de que una masa de agua, barro y rocas arrasara varios núcleos e infraestructuras en la zona fronteriza. Según Reuters, los equipos de rescate de Nepal ya han recuperado 95 cuerpos y el número de desaparecidos continúa siendo muy elevado.
La catástrofe ha afectado especialmente al distrito nepalí de Rasuwa, junto a la frontera china, y también a la zona del paso fronterizo de Gyirong, en el Tíbet. Las imágenes verificadas muestran una gran ola de barro y agua engullendo edificios, vehículos y carreteras mientras varias personas intentan huir.
Cientos de turistas desaparecidos
Las autoridades nepalíes sitúan en cientos el número de personas desaparecidas. Reuters habla de al menos 341 viajeros extranjeros sin localizar, entre los que se encuentran más de 100 ciudadanos indios, tres estadounidenses, dos españoles y doce británicos. También hay decenas de vecinos locales desaparecidos.
Otros balances publicados este miércoles elevan la cifra total de desaparecidos hasta más de 400 personas, con 291 extranjeros entre los no localizados.
Varios medios apuntan que buena parte de los turistas se encontraban en la zona en ruta hacia el monte Kailash, en el Tíbet, un destino de peregrinación.
Un corrimiento de tierras habría desencadenado la riada
Las primeras hipótesis apuntan a que la crecida no habría sido causada directamente por la lluvia, sino por un gran corrimiento de barro y rocas que cayó sobre el río Lhende. El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, ha explicado en el Parlamento que los informes iniciales sugieren que un terremoto en la zona podría haber desencadenado una avalancha y provocar la riada.
La agencia AP también recoge que expertos del International Centre for Integrated Mountain Development vinculan el episodio a una avalancha que habría bloqueado el río y habría provocado una avenida repentina aguas abajo.
Pueblos, carreteras y puentes destruidos
La riada ha destruido viviendas, carreteras, puentes, líneas eléctricas e infraestructuras hidroeléctricas. Las tareas de rescate se ven dificultadas por la destrucción de los accesos, el barro, el aumento del caudal de los ríos y el riesgo de nuevos episodios.
Las autoridades han movilizado equipos de emergencia, el ejército y la Cruz Roja, mientras China también ha desplegado recursos en la banda tibetana de la frontera. El presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado intensificar las operaciones de rescate y evacuación en las zonas afectadas.
Temor a una segunda riada
Los expertos también alertan del riesgo de una nueva avenida si se confirma que hay un bloqueo aguas arriba. Por este motivo, se han emitido alertas en zonas situadas río abajo, también en estados del norte de la India como Bihar y Uttar Pradesh. En Bihar, las autoridades ya han evacuado a miles de personas de manera preventiva.
La zona ya había sufrido un episodio similar el año pasado en el río Bhote Koshi, vinculado al drenaje súbito de un lago glacial en el Tíbet, según concluyó entonces un organismo regional de seguimiento climático. Aquel episodio causó al menos nueve muertos y más de una veintena de desaparecidos.
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