La Universidad Rovira i Virgili acoge este jueves y viernes el congreso de Derechos Digitales y Sostenibilidad Ambiental, la conferencia final del proyecto conjunto de diversas instituciones y universidades del estado, coordinados por la entidad pública Red.es, para, a petición del gobierno español, impulsar la implementación de la Carta de Derechos Digitales, concretamente el artículo referido a la sostenibilidad en la era digital. El proyecto tiene el objetivo de elaborar un informe para regularizar el consumo energético y la extracción de materiales, además de los derechos laborales, que comporta la era de la digitalización en la cual la economía y la sociedad están inmersas.
Además de acoger el congreso, la URV participa en el proyecto a través del IU-RESCAT (Instituto Universitario de Investigación en Sostenibilidad, Cambio Climático y Transición Energética) y el CEDAT (Centro de Estudios de Derecho Ambiental de Tarragona), cuyos expertos, desde diferentes disciplinas y a través de la investigación y la divulgación, trabajan para conseguir que esta era digital sea sostenible medioambientalmente, inclusiva desde el punto de vista social y sin precariedad laboral.
Por ejemplo, la gran cantidad de agua que demanda la tecnología en general y la inteligencia artificial en particular, la necesidad de recursos naturales para la fabricación de aparatos electrónicos y la precariedad laboral en el proceso de extracción de minerales son algunos de los retos que afronta el proyecto y en los que se hace necesaria la regularización para garantizar los derechos ambientales y, sobre todo, de las personas.
El congreso, que se celebra en el Seminario Centro Tarraconense, es un espacio de diálogo interdisciplinario entre estudiantes, especialistas, académicos, responsables públicos y profesionales del ámbito tecnológico para acabar de definir esta guía de buenas prácticas. De hecho, según apunta Jordi Jaria, profesor del Departamento de Derecho Público de la URV y coordinador de la conferencia, el propósito es también mantener en el tiempo la comunidad interdisciplinaria de investigadores creada durante el proyecto para continuar atentos a los retos que en esta materia se vayan desarrollando.
Así, las ponencias abordan diferentes temas, como la economía circular en la era digital, ya que el creciente volumen de residuos electrónicos constituye uno de los mayores desafíos ambientales de los tiempos actuales. El derecho a reparar, en este sentido, surge como un mecanismo jurídico y social clave para prolongar la vida útil de los dispositivos, reducir la extracción de recursos naturales y fomentar modelos de consumo más circulares.
También se habla de eficiencia energética y consumo de energía en centros de datos y dispositivos electrónicos, que representan una proporción creciente de la demanda mundial de electricidad y que hacen esencial mejorar su eficiencia energética para alinear la transformación digital con los objetivos del Pacto Verde Europeo y con los compromisos de sostenibilidad global.
La inteligencia artificial también está presente en el proyecto, ya que constituye tanto un desafío como una oportunidad: mientras el entrenamiento de modelos de gran escala exige recursos significativos, la IA también ofrece herramientas para optimizar sistemas energéticos, monitorear ecosistemas y promover la innovación baja en carbono.
Por último, el congreso y el proyecto también tienen en cuenta que la transición digital solo puede considerarse sostenible si es socialmente justa, de manera que se aborda la intersección entre derechos humanos y sostenibilidad en el sector tecnológico, con especial atención a los derechos laborales en las cadenas globales de suministro, la justicia ambiental en la extracción de materiales críticos y el reconocimiento de un entorno digital sostenible como derecho fundamental.
Entre los investigadores de la URV que participan en las ponencias hay Francesc Castells (Ingeniería Química), Álvaro Martín y Patricia Sangama (Derecho Público), Josep Maria Arauzo (Economía) y Antoni Domènech (Geografía), que representan la interdisciplinariedad propia del proyecto.