El Hospital Universitario Joan XXIII ha ampliado recientemente los recursos destinados al diagnóstico, tratamiento y monitorización de los pacientes afectados por tuberculosis. En los últimos meses, se ha consolidado una consulta exclusiva dentro del Programa de Enfermedades Infecciosas que permite estandarizar protocolos clínicos, aumentar el control sobre la adherencia terapéutica y reforzar la colaboración con Salud Pública y el Servicio de Neumología para el estudio epidemiológico de los contactos estrechos.
Incremento de casos vinculados a la globalización
Esta ampliación responde al incremento sostenido de los casos diagnosticados en los últimos años, hecho relacionado principalmente con los efectos de la globalización. Según los datos oficiales publicados por el Departamento de Salud correspondientes al año 2024, la incidencia en el Camp de Tarragona se establece en 14,2 casos por 100.000 habitantes. En áreas más densamente pobladas como Barcelona ciudad, esta cifra supera los 16,2 casos por 100.000 habitantes.
A nivel hospitalario, el número de ingresos por tuberculosis pulmonar en la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Servicio de Medicina Interna ha experimentado un incremento progresivo: desde los 9 pacientes en los años 2022 y 2023, hasta los 14 ingresos en 2024 y se prevé llegar a los 16 durante 2025.
Transmisión respiratoria y manifestaciones clínicas
La tuberculosis es una infección causada por el bacilo Mycobacterium tuberculosis que se propaga principalmente mediante vía aerógena. Tal como indica Joaquim Peraire, director del Programa de Enfermedades Infecciosas, “la transmisión se produce fácilmente a través de los aerosoles expulsados cuando una persona infectada habla o especialmente cuando tose o estornuda”.
Sin embargo, no todas las personas expuestas desarrollan activamente la enfermedad; según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo entre un 5 % y un 10 % de los infectados evolucionan hacia una forma clínica manifiesta a lo largo del tiempo, a menudo asociada a una disminución del sistema inmunitario.
Típica de una evolución lenta e insidiosa en contraste con otras infecciones respiratorias agudas, la tuberculosis afecta mayoritariamente los pulmones aunque puede presentar formas extrapulmonares. Únicamente las personas con afectación pulmonar activa son contagiosas porque es en este órgano donde la bacteria se multiplica lo suficiente para ser exhalada.
Peraire señala que “los síntomas iniciales incluyen tos persistente, febrícula prolongada, pérdida significativa de peso corporal, sudoración nocturna intensa y sensación continuada de fatiga”, destacando que esta sintomatología gradual puede retrasar la consulta médica facilitando así la transmisión en entornos cerrados o familiares.
Eficacia del tratamiento bajo estricto seguimiento clínico
La tuberculosis es considerada una enfermedad de obligada declaración sanitaria que dispone de un tratamiento farmacológico establecido. El esquema terapéutico estándar consiste en cuatro medicamentos administrados durante dos meses seguidos de una pauta complementaria con dos fármacos durante cuatro meses adicionales; esta duración puede prolongarse hasta los nueve o doce meses en casos complicados.
Peraire destaca: “Es fundamental garantizar el cumplimiento riguroso del tratamiento, ya que cualquier incumplimiento favorece la aparición de resistencias bacterianas que representan un problema grave.” Actualmente aproximadamente un 5 % de los pacientes presentan resistencias a los fármacos convencionales.
En el Hospital Joan XXIII los pacientes diagnosticados con tuberculosis pulmonar ingresan bajo medidas de aislamiento hasta que dejan de ser contagiosos —normalmente después de entre dos y tres semanas de un tratamiento correcto— mientras que el servicio específico realiza un seguimiento exhaustivo para garantizar la adherencia: “Si algún paciente no acude a visita se le hace un contacto telefónico inmediato”, explica Peraire.
Criterios coordinados para cortar cadenas epidemiológicas
Por otro lado, desde el Servicio de Neumología se impulsa activamente el estudio epidemiológico de los contactos próximos así como el manejo preventivo mediante tratamientos dirigidos contra infecciones latentes entre personas expuestas.
El objetivo general dentro del sistema sanitario es asegurar una detección precoz de los casos activos combinada con un acceso ágil al tratamiento adecuado y un control estricto durante todo el proceso terapéutico —elementos imprescindibles para interrumpir efectivamente las cadenas epidemiológicas dentro de las comunidades afectadas.