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El Ayuntamiento de Tarragona ha decretado el cese de la actividad del bar Leo & Lola, situado en el número 41 de la calle Gasòmetre, después de que el establecimiento no haya acreditado el cumplimiento de los requisitos acústicos exigidos para poder funcionar.
La resolución municipal, firmada el pasado 23 de junio y recogida por el 'Diari de Tarragona', impide al negocio volver a abrir hasta que presente la documentación pendiente, los servicios técnicos municipales emitan un informe favorable y el consistorio deje sin efecto la orden de clausura. De momento, ninguno de estos trámites se ha completado.
Un conflicto largo con el vecindario
La decisión llega después de un conflicto que se ha alargado durante años y que ha generado numerosas quejas entre los vecinos de la zona. Según consta en el historial policial, la Guardia Urbana ha registrado más de una treintena de intervenciones relacionadas con el local entre el 2024 y febrero del 2026.
La mayoría de actuaciones han estado motivadas por molestias de ruido, incumplimientos del horario autorizado y peleas en el exterior del establecimiento. Dos intervenciones acabaron con detenciones, y fuentes policiales también apuntan a que ha habido varios incidentes con personas que frecuentaban el local.
A estas actuaciones se suman las denuncias de la Unidad de Inspección Administrativa, que detectó diversos incumplimientos del horario de funcionamiento.
No es el primer cierre
El Leo & Lola ya había tenido que bajar la persiana a principios del 2025, cuando el Ayuntamiento decretó un cierre temporal de un mes por las molestias ocasionadas y por la falta de documentación necesaria para desarrollar la actividad.
Las inspecciones hechas durante este 2026 acabaron derivando en un nuevo informe técnico que volvía a poner el foco en las molestias que el establecimiento continuaba generando al vecindario.
Entre las incidencias más recientes constan avisos por clientes causando problemas dentro del local, la detención de un cliente por un presunto delito de atentado contra agentes de la autoridad y denuncias en el exterior por tenencia de sustancias estupefacientes.
Quejas por ruidos y peleas
Según el 'Diari de Tarragona', los vecinos habían denunciado públicamente una situación que calificaban de insostenible. Aseguraban que, desde la apertura del local, las noches se habían convertido en una sucesión de conversaciones a gritos, clientes fumando y consumiendo bebidas en la vía pública, discusiones y peleas.
Las primeras reclamaciones se remontan a 2024, cuando los residentes comenzaron a presentar escritos para denunciar ruidos a altas horas de la madrugada. A pesar de las quejas, sostenían que la situación había mejorado poco con el paso del tiempo.
Uno de los episodios que agravó el malestar vecinal fue una pelea multitudinaria registrada el pasado enero en el exterior del local. Los Mossos d’Esquadra se desplazaron allí después de recibir el aviso, aunque cuando llegaron solo encontraron a una persona en el lugar. Las imágenes de la trifulca circularon posteriormente por las redes sociales.
Durante los últimos meses, la Guardia Urbana ha mantenido controles periódicos en la zona, especialmente a la hora de cierre, para intentar reducir las molestias y garantizar la seguridad. Ahora, la clausura del Leo & Lola es la medida más contundente adoptada hasta ahora por el Ayuntamiento para poner fin al conflicto.