El Camp de Marte de Tarragona ha vuelto a convertirse este domingo en una ventana abierta a la antigua Roma. Tarraco Viva ha cerrado su 28ª edición con una jornada llena de recreaciones históricas, talleres, monólogos y actividades divulgativas que han llenado el espacio de ambiente romano en el último día del festival.
La edición de este año ha girado en torno a una idea central: entender el “porqué” de Roma. Más allá de mostrar cómo vivían, combatían, comerciaban o celebraban los romanos, la programación ha buscado explicar las razones que hicieron posible la expansión, la fuerza y la pervivencia de una civilización que continúa marcando la identidad de Tarragona.
Un festival convertido en referente
Con más de 500 actividades en el programa, Tarraco Viva ha vuelto a demostrar su capacidad para combinar divulgación histórica, rigor científico y participación ciudadana. Si durante el primer fin de semana el Muelle de Costa concentró buena parte de las propuestas, este domingo el protagonismo se ha trasladado al Camp de Marte, uno de los espacios más emblemáticos del festival.
Durante toda la mañana, el público ha podido asistir a demostraciones, recreaciones y actividades pensadas para acercar la historia a todas las edades. El certamen se ha consolidado como uno de los grandes referentes europeos en recreación histórica, con la participación de agrupaciones procedentes de países como Alemania, Italia, Francia u Holanda.
Tarragona, ciudad pionera en recreación histórica
Una de las grandes aportaciones de Tarraco Viva ha sido la creación de un tejido local vinculado a la recreación histórica. Después de casi tres décadas, Tarragona cuenta con una quincena de entidades que trabajan para explicar el pasado romano de manera viva, cercana y participativa.
Para Magí Seritjol, director del festival desde sus inicios, este es uno de los grandes éxitos del proyecto. “El festival ha aportado que el patrimonio es de todos. La historia en nuestra ciudad forma una parte de la vida diaria de la gente”, ha defendido.
Este espíritu se refleja en grupos como Septimani Seniores, una entidad nacida hace veinte años y especializada en el siglo IV. Una de sus miembros, Ariadna Benítez, se ha puesto este domingo en el papel de una domina romana acompañada por tres sirvientas. “Es un concepto de museo en vivo, que en Europa está muy generalizado, donde lo vivimos para explicarlo”, ha explicado.
La despedida de Magí Seritjol
La clausura de esta edición también tiene un componente especialmente emotivo. Magí Seritjol se jubila y deja la dirección de Tarraco Viva después de 28 ediciones al frente del festival.
El director saliente marcha reivindicando el trabajo hecho y el papel del certamen en la manera en que Tarragona vive su patrimonio. Según Seritjol, Tarraco Viva ha ayudado a despertar curiosidad, a generar estima por el pasado y a hacer entender que el patrimonio histórico no es solo un recurso turístico, sino una parte esencial de la vida cotidiana de la ciudad.
Seritjol asegura que deja el festival “en un nivel muy alto”, pero también con margen para continuar creciendo. El relevo lo asumirá el historiador Julio Villar, en quien confía plenamente para abrir una nueva etapa.
Una nueva etapa para el festival
El director saliente cree que Tarraco Viva aún puede explorar nuevos formatos y llegar más lejos en los próximos años. “Lo que nos espera todavía será mejor, pienso que podemos crecer todavía más en nuevos formatos y la nueva dirección lo llevará más allá”, ha augurado.
Con el relevo ya preparado, Tarragona cierra una edición que no solo ha mirado hacia Roma, sino también hacia el futuro del festival. Tarraco Viva despide a Seritjol después de casi tres décadas de trayectoria y se prepara para continuar haciendo del patrimonio romano una experiencia viva, compartida y reconocida internacionalmente.
