Sin rastro de la fosa franquista en la calle Jacint Barrau de Reus

La Generalitat y el Ayuntamiento de Reus descartan una intervención arqueológica y continúan la búsqueda

04 de mayo de 2026 a las 11:00h

Los trabajos de prospección geofísica iniciados el 31 de marzo por la Dirección General de Memoria Democrática, con la colaboración del consistorio y del Institut Baix Camp, en la calle Jacint Barrau de Reus han determinado que no hay indicios del pozo de la antigua fábrica de Pich Aguilera. Es por ello que desde la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Reus descartan, por ahora, una intervención arqueológica.

El objetivo era localizar el lugar exacto donde diversas fuentes situaban posibles restos de víctimas de la represión franquista. La actuación era fruto del compromiso adquirido por la Generalitat con el Ayuntamiento de verificar dos posibles ubicaciones planteadas en diciembre por el Archivo Municipal. Las hipótesis las situaban en la calle de Jacint Barrau y se han analizado con técnicas no invasivas. La falta de evidencias y la complejidad del entorno, con servicios urbanos y equipamientos cercanos, han llevado a descartar por el momento la excavación del espacio.

A pesar de ello, la Generalitat y el Ayuntamiento mantienen el compromiso de estar atentos ante la aparición de nuevos indicios que permitan situar la fosa en otros puntos, y de continuar la investigación con este objetivo. Paralelamente, se prevé señalizar el espacio para preservar la memoria de los hechos.

La prospección

Los trabajos han sido realizados mediante tecnología de georradar (o radar de penetración terrestre (GPR)), una técnica que permite analizar el subsuelo a partir de la emisión de ondas electromagnéticas. Estas ondas, al topar con materiales de diferente densidad o composición, generan reflejos que, una vez interpretados, pueden revelar la presencia de estructuras subterráneas como tuberías, cavidades o pozos.

El conjunto de la intervención no ha permitido identificar ninguna estructura compatible con el pozo objeto de la investigación. Se han examinado los dos puntos señalados por el estudio documental: a banda y banda del edificio del Institut Baix Camp, a una distancia de 16 metros entre ellos. Además, se ha intervenido en una franja del patio interior del centro educativo, pero donde la presencia de estructuras metálicas ha condicionado la calidad de la respuesta electromagnética.

También se ha intentado prospectar un antiguo callejón adyacente, actualmente tapiado, pero las condiciones del terreno, con vegetación abundante y restos de obra, han impedido obtener datos fiables para su análisis.

La posible fosa del pozo de Pich y Aguilera

En el año 2001, Antoni Batlle i Mas, vecino de Reus, dejó constancia de la existencia de una posible fosa común en un pozo situado entre la antigua Escola del Treball y la fábrica de tejidos Pich i Aguilera, detrás del antiguo Hospital de Sant Joan, en la calle Jacint Barrau. Según su testimonio, en el año 1951 un pariente suyo bajó al pozo para realizar trabajos de comprobación del estado freático y descubrió un amontonamiento de decenas de cuerpos. Ante estos hechos, las autoridades de la fábrica habrían ordenado tapiar el pozo.

La hipótesis más plausible es que los cuerpos que podría haber en el pozo correspondan a víctimas de la represión franquista en Reus durante los primeros meses de la posguerra. Las tropas franquistas entraron en la ciudad el 15 de enero de 1939, a finales de la Guerra Civil, en el marco de la ofensiva final sobre Cataluña. Las nuevas autoridades iniciaron un proceso represivo que culminó con la instalación de un campo de concentración de prisioneros de guerra en el edificio de la Escola del Treball y en dos pabellones contiguos. Algunos de los prisioneros habrían muerto allí a causa de los malos tratos y las duras condiciones de reclusión, y habrían sido arrojados al pozo.

La posible fosa se encuentra documentada en el Mapa de fosas de la Guerra Civil y la dictadura franquista, publicado en línea en el Banco de la Memoria Democrática.