Nuevo paso para concentrar la sede operativa de la Diputación de Tarragona en la plaza Imperial Tarraco. El ente supramunicipal ya ha elegido cuál de las cinco empresas elaborará el proyecto que debe transformar el antiguo edificio de Caixa Tarragona y albergar junto con el edificio Síntesis (justo al lado) unos 600 trabajadores.
La propuesta escogida será la del despacho Pascual-Ausió-Fernández. De ella se destacan la "contención y el realismo" en cuanto al gasto, el detalle de los costes, el cuidado a la hora de estudiar todo lo que tiene relación con las instalaciones y el hecho de ceñirse al tipo de transformación que se había pedido. "La premisa era que conservara la imagen de edificio institucional. La propuesta mantiene la composición, pero la renueva y permite más transparencia", asegura el jurado, que ha tomado la decisión por unanimidad.
¿Cómo será?
Tal como han explicado los arquitectos Anton Maria Pàmies y Jaume Mutlló en representación del jurado evaluador, la propuesta ganadora es una propuesta realista y contenida, que presenta una intervención equilibrada entre preservación y transformación, singularizándolo en el entorno de la plaza. Además, mantiene el criterio de composición de la fachada original del arquitecto Ripoll, pero la adapta incorporando el criterio de transparencia, coincidiendo con los valores de la Diputación. Como se puede observar, la fachada mantiene los relieves y la cerámica, mientras que las oficinas quedan expuestas a la plaza gracias a una pared de cristal.
En cuanto al interior del edificio, un generoso vestíbulo y la creación de un patio bioclimático actúan como elementos vertebradores, favoreciendo la continuidad espacial y reforzando la relación visual entre los diferentes ámbitos del edificio y el espacio exterior. El orden de los espacios proporcionan una flexibilidad y una polivalencia idóneas para el desarrollo de los usos administrativos. Con relación a la funcionalidad, la integración de los espacios interiores con los del edificio Síntesis es adecuada y bien resuelta. En definitiva, se trata de una propuesta orientada a la mejora de la sostenibilidad, la eficiencia energética y los usos administrativos interiores.
Además, la intención es que el sótano pueda quedar parcialmente abierto desde la entrada, haciendo entrar así luz natural y evitar que se interprete aquella zona como un espacio apartado. De momento, no está definido qué habrá en cada planta y se está preparando un plan funcional para acabar de acotarlo. El coste de la obra lo acabará definiendo el proyecto ejecutivo, pero de momento la administración contempla unos 8,9 millones de euros para la obra y 680 mil para elaborar este proyecto.
Un edificio icónico
El edificio tiene que ser icónico. Esta es la premisa que ha repetido reiteradamente la presidenta de la Diputación, Noemí Llauradó, desde que en 2024 se comprara este inmueble a través del derecho de tanteo y retracto. De hecho, recalca la responsabilidad que tiene el ente supramunicipal a la hora de tirar adelante este proyecto: "el componente emocional con el edificio nos eleva la responsabilidad a la hora de hacer la rehabilitación. Destaca tanto por su vejez interior como exterior".
Una vez elegida la empresa, se abrirá el periodo de alegaciones y posteriormente se formalizará el contrato de cara al mes de septiembre. El proyecto básico se podría tener el primer trimestre de 2027 para poder contar con el proyecto ejecutivo en otoño de aquel mismo año. Así se podrían iniciar las obras en 2028 y efectuar el traslado en 2029. El Palau de la Diputación se mantendría como sede institucional y también acogería el Museu d'Art Modern de Tarragona (MAMT).