La Séquia Major, el oasis natural de la Pineda que conserva el viejo delta del Francolí

El Ayuntamiento de Vila-seca organiza con Cel Rogent visitas por la Séquia Major con las cuales se puede conocer la historia de este espacio en el corazón de la Pineda y observar aves acuáticas.

07 de agosto de 2026 a las 09:28h

En un paisaje cada vez más urbanizado y cargado de cemento, los espacios naturales son prácticamente una anomalía. De hecho, es habitual que marchemos lejos o territorio adentro para poder disfrutar de la naturaleza en su máxima esplendor. Sin embargo, la costa del Camp de Tarragona todavía conserva enclaves que son una auténtica maravilla en cuanto a su biodiversidad. 

Uno de los mejores ejemplos es la Séquia Major, en Vila-seca. “Es uno de los lugares donde podemos adivinar el ecosistema original del Delta del Francolí”, explica la Imma Piñas, educadora ambiental de Cel Rogent, entidad que se encarga de las visitas guiadas. 

Incluida dentro del Plan de Espacios de Interés Natural (PEIN) de la Generalitat de Catalunya desde el año 1992, la Séquia Major es una zona húmeda de 17,3 hectáreas situada en un entorno urbanizado y con una gran demanda turística. Este espacio conserva una muestra de la vegetación y la fauna propias del litoral mediterráneo original, con comunidades vegetales de carrizal, prados húmedos y juncales. También acoge especies singulares como el fartet o la tortuga de estanque, que actualmente no se pueden ver en muchos otros lugares del territorio catalán.

En este sentido, únicamente se puede encontrar el fartet en cuatro lugares de Catalunya: el Delta del Ebro, el Delta del Llobregat, los Aiguamolls de l’Empordà y la Séquia Major. Se trata de un pececillo pequeño (de unos 3-5 centímetros) que solamente está presente en la costa mediterránea de la península Ibérica y que habita en estas lagunas que contienen agua dulce y salada. Ahora bien, la introducción de la gambusia a inicios del siglo XX, junto con la pérdida de su hábitat de lagunas naturales, está desplazando al fartet.

fartet -

 

¿Cómo se ha conservado este espacio?

El origen de este espacio se encuentra en los sedimentos arenosos aportados por el río Francolí, que formaban parte de su delta. Las lagunas de la zona se alimentaban tanto de surgencias naturales de agua dulce como de filtraciones e inundaciones periódicas de agua del mar. Esta alternancia entre agua dulce y salada dio lugar a una notable diversidad de ambientes. 

En 1537 se construyó la Séquia Major -de casi 2 kilómetros de longitud- para drenar estos terrenos, muy ricos desde el punto de vista agrícola pero difíciles de cultivar a causa del agua acumulada. El canal comunicaba las marismas con el mar y recogía también el agua de canales tributarios más pequeños. La retirada progresiva de los cultivos con la industrialización del territorio dejó “abandonada” esta zona e incluso llegó a utilizarse de vertedero por algunas personas. Sin embargo, el cese de la actividad agrícola y su protección a finales del siglo XX ha permitido el retorno de parte de la fauna y la vegetación propias de las marismas. 

Cuando se protegió el espacio (actualmente propiedad de Infinitum), se recuperó el canal, se reordenó el entorno y se hizo una sola laguna. Aun así, con la construcción del golf se tuvo que delimitar este espacio con la zona protegida. Se podía haber optado por poner una valla, pero se acabaron creando unas lagunas que forman parte de los terrenos del golf. Esto ha permitido incrementar la biodiversidad de aves acuáticas y hacer de este entorno un lugar todavía más interesante para visitar. 

 

¿Cómo puedo verlo?

Al ser un espacio privado, las personas no pueden entrar libremente. Por eso, el Ayuntamiento de Vila-seca organiza visitas entre agosto y febrero. El resto de meses quedan descartados porque hay la nidificación de las aves. 

A pesar de que Cel Rogent hace muchas actividades dirigidas a los centros escolares, estas visitas van enfocadas a cualquier tipo de público. Además, las educadoras ambientales que las dinamizan tienen preparados materiales para que también los más pequeños se puedan implicar en la visita. 

Durante las poco más de dos horas que dura el recorrido, se explica la historia de este lugar, se pueden observar rastros y huellas de los animales que viven allí y finalmente se observan aves en las marismas con los prismáticos que llevan las educadoras. Las aves que se pueden encontrar son variadas con especies como el garza real o el martín pescador. De hecho, la época del año influye en qué tipo de ave te puedes encontrar. En verano, hay aves africanas que buscan un clima más moderado, mientras que en invierno las aves del norte de Europa como el cormorán bajan porque su hábitat está helado. 

En definitiva, la Séquia Major es una pequeña muestra de las pocas zonas que han aguantado a los nuevos tiempos y a un paisaje donde el verde es cada vez más minoritario. Y esto la hace especial y prácticamente única en su entorno. “Cuando estás al final de la visita, hay un lugar rodeado de cañas de agua. La gente dice: ‘no parece que estemos en la Pineda’. Es un lugar cercano, pero todavía por descubrir”, resume Imma. 

 

Visitas abiertas

En los meses de agosto y septiembre las visitas son sábados y domingos a las 18:00 horas. En cambio de octubre a febrero únicamente se pueden hacer los domingos a las 11:00 horas. El punto de encuentro es el acceso principal de la Séquia Major, situado en la plaza de la Cançó Catalana, en la Pineda. Para participar hay que hacer reserva previa en el teléfono 977 37 17 12 o bien a través de la web www.lapinedaplatja.info.

 

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