La interrupción del servicio ferroviario provocada por el accidente en Gelida ha generado una situación de resignación entre los usuarios que habitualmente viajan en tren desde Tarragona hacia Barcelona. En la estación de autobuses, cientos de personas esperaban este miércoles por la tarde para acceder a los servicios alternativos.
Nil, un joven originario de Montblanc, ha optado por coger un autobús hasta Valls, donde ha cambiado a un segundo vehículo dirección Tarragona antes de continuar hacia Barcelona. Este trayecto le supondrá más de cuatro horas, el doble del tiempo habitual en tren. En sus palabras, "Es un quebradero de cabeza" según ha explicado a la ACN.
Falta de información y afectaciones económicas
Otros pasajeros han criticado la insuficiente información facilitada durante la incidencia y se han mostrado molestos por los retrasos, las pérdidas económicas y las recurrentes incidencias en el servicio. La empresa Plana, una de las operadoras que presta servicio en esta línea, ha anunciado que desde esta mañana han reforzado el servicio de la línea Costa Dorada-Barcelona Aeropuerto-Barcelona ciudad, incorporando un autobús adicional por cada trayecto.
Pistas y dificultades para conseguir información fiable
Este miércoles por la noche, muchos usuarios hacían cola con maletas y bolsas para subir a los autobuses desde Tarragona hasta Barcelona. Entre ellos estaba Rubén Moral, que después de haber visitado a su familia durante el fin de semana debía regresar a Barcelona. Según relata, le ha costado mucho obtener datos concretos sobre el servicio alternativo y lamenta especialmente las pérdidas económicas asociadas al cambio forzado de transporte.
"La información proporcionada por Renfe es escasa; me he informado sobre todo por los medios sociales como Twitter", asegura Rubén. También denuncia que la página web de los autobuses "estaba bloqueada" cuando intentaba comprar billetes. Además, critica el estado deficiente de las infraestructuras ferroviarias: "Si estuvieran bien mantenidas no tendríamos tantos problemas ni retrasos constantes; nunca ninguno de los trenes llega puntualmente ni se hace una inversión adecuada en mantenimiento. Siempre somos los usuarios quienes pagamos estas deficiencias". Finalmente reclama que Renfe habilite un servicio sustitutorio si se alarga la suspensión del tren
La opinión de los viajeros sobre el retraso inevitable
Por otro lado, Marc, también barcelonés pero que se encontraba temporalmente en Tarragona visitando a un amigo durante el día, explica que ha optado por el autobús sabiendo que esto alargará considerablemente su trayecto habitual. Aun así, manifiesta preferir esperar mientras duren las inspecciones: "Si necesitan tres o cuatro días para garantizar la seguridad, mejor que lo hagan bien aunque sea una molestia importante porque mucha gente necesita llegar puntual al trabajo, pero primero hay que asegurarse de que todo está seguro".
