La nueva regulación del tráfico en la calle del Doctor Robert se va consolidando después de casi un mes de funcionamiento de la pilona retráctil, que entró en servicio el pasado 24 de agosto. Durante este período, los servicios técnicos municipales han mantenido un seguimiento continuo de la movilidad y han introducido diversos ajustes para mejorar la seguridad y facilitar la adaptación de los conductores al nuevo sistema.
La medida forma parte de la reordenación global de la movilidad en el entorno del Pallol y del núcleo histórico y tiene como principal objetivo reducir el tráfico de paso por el centro de la ciudad, manteniendo al mismo tiempo garantizado el acceso de los residentes, usuarios de aparcamientos y otros vehículos autorizados.
Actualmente, más de 1.200 usuarios ya disponen de acreditación para acceder a la zona, muchos de ellos incorporados de oficio, lo que permite mantener el acceso a los domicilios y aparcamientos privados sin que la nueva regulación suponga una limitación para los vehículos que realmente tienen una destinación dentro del ámbito restringido.
Los vecinos del Doctor Robert defienden la permanencia de la pilona
La implantación de la medida también cuenta con el apoyo de los vecinos directamente afectados por el elevado volumen de tráfico que soportaba la calle antes de la regulación.
Los residentes del Doctor Robert presentaron hace unos días una carta en nombre de los vecinos de la calle en la que defienden el mantenimiento de la pilona y reclaman “empatía” ante las críticas que ha generado la medida.
Los vecinos han querido remarcar que su reivindicación viene de lejos y que no reclamaron específicamente la instalación de una pilona, sino una solución al volumen de tráfico que soportaba la calle.
“Nosotros no pedíamos una pilona. Fue la solución que sacó el Ayuntamiento”, han explicado los residentes, que recuerdan que la primera queja formal por esta situación se remonta al 2021.
Según han explicado, la reivindicación continuó durante los años siguientes hasta que el año pasado participaron en una reunión con la Guardia Urbana en la que se presentaron los estudios de movilidad y las actuaciones previstas.
Para los vecinos, por tanto, el debate no se centra tanto en la infraestructura como en el objetivo que había detrás de su reivindicación: reducir el tráfico de paso y mejorar las condiciones de vida en la calle.
Un cambio percibido en el ruido y la calidad de vida
Los residentes aseguran que las primeras semanas con la pilona han comportado un cambio notable en su día a día, especialmente en lo que se refiere al ruido y la tranquilidad de las viviendas.
Antes de la implantación, según los datos expuestos por los mismos vecinos, por la calle circulaban más de 10.000 vehículos cada día. Una de las residentes ha resumido esta intensidad afirmando que suponía “un coche cada ocho segundos, mañana, tarde y noche”.
Los vecinos han calificado aquella situación de “insoportable” y han puesto también el acento en las dimensiones de la calle, con una calzada y unas aceras estrechas que dificultaban la convivencia entre vehículos y peatones.
Según explican, en algunos casos las personas que circulaban con cochecitos o andadores habían de invadir parcialmente la calzada. También denuncian problemas de visibilidad en las salidas de los aparcamientos y situaciones de riesgo con vehículos que circulaban a velocidades elevadas.
Con la reducción del tráfico, los residentes aseguran que han notado especialmente el cambio acústico. “Hace unas semanas que podemos hacer la siesta con las ventanas abiertas”, ha explicado uno de los vecinos, que también asegura que ahora pueden ventilar mejor las viviendas.
Otro de los residentes ha resumido el cambio con una expresión especialmente contundente: “La calidad de vida ha cambiado brutalmente”.
Los vecinos también destacan una menor percepción de contaminación y una mayor tranquilidad para los desplazamientos a pie.
Un mes de funcionamiento con ajustes continuos
Paralelamente a esta valoración de los residentes, el funcionamiento de la pilona ha ido acompañado de un proceso de seguimiento técnico que ha permitido introducir mejoras sobre el terreno.
Una de las principales actuaciones ha sido la incorporación de un semáforo adicional de mayor dimensión, instalado en una fachada próxima al punto de control para reforzar la visibilidad de la señalización.
También se ha instalado un cojín berlino homologado antes de la zona restringida y se han reforzado las marcas viales longitudinales, con el objetivo de ordenar la aproximación de los vehículos y evitar maniobras inadecuadas.
La información a los conductores se completa con los tótems instalados en diferentes puntos del entorno, como la plaza de Catalunya, el Raval de Sant Pere con Arnavat i Vilaró y el cruce del Raval del Pallol con la plaza de la Sang.
El sistema dispone igualmente de un avisador acústico asociado al movimiento de la pilona, que permite advertir a los conductores cuando el elemento está bajando o subiendo.
Los incidentes analizados corresponden a vehículos sin autorización
Durante este período se han registrado tres incidentes con la pilona. El análisis realizado por los servicios municipales a partir de las grabaciones de las cámaras de control viario, los informes de la Unidad de Atestados de la Guardia Urbana y las declaraciones de los implicados y testigos ha permitido determinar un patrón común: ninguno de los vehículos implicados disponía de autorización para cruzar el punto de control.
Según el análisis municipal, los conductores intentaron aprovechar el paso de un vehículo autorizado para cruzar también la zona durante la fase de bajada de la pilona. En estos casos, el sistema inició posteriormente el movimiento de elevación, con la correspondiente señalización luminosa y acústica.
El análisis también ha constatado que en dos de los incidentes no se respetó suficientemente la reducción de velocidad indicada por los elementos físicos instalados antes de la pilona.
Los incidentes, por lo tanto, han servido también para identificar comportamientos que requieren reforzar la información y la señalización, aspecto sobre el cual los servicios técnicos han continuado trabajando desde la puesta en funcionamiento.
La reordenación del tráfico avanza hacia la Riera de Miró
La pilona del Doctor Robert no es una actuación aislada, sino que forma parte de una reordenación de la movilidad que ya había comenzado con el cambio de sentido de la calle del Roser, implantado el 26 de marzo.
El nuevo esquema permite dirigir los vehículos hacia la Riera de Miró y los ejes que conectan con los barrios del norte, evitando que una parte del tráfico tenga que cruzar el centro histórico.
Durante estos meses, la calle del Roser y la conexión con la Riera de Miró han ido asumiendo este nuevo papel dentro de la red viaria. Las retenciones que se pueden producir se concentran principalmente en momentos puntuales de alta intensidad circulatoria y en tramos concretos, sin que se hayan producido colapsos estructurales.
Los servicios técnicos han ido ajustando también los ciclos semafóricos del cruce entre la Riera de Miró y la calle del Roser, coordinándolos con el resto de semáforos del entorno para mantener la fluidez de la red.
El transporte público continúa funcionando con normalidad
Uno de los aspectos que se ha seguido especialmente desde la implantación de la pilona es la posible afectación sobre el transporte público.
Según la información facilitada por los servicios de Reus Transport, no se han registrado incidencias significativas ni retrasos prolongados en las líneas de autobús que circulan por el entorno del Raval de Sant Pere, la plaza de la Puríssima Sang, la Riera de Miró y la Riera de Aragó.
Las incidencias puntuales registradas durante las primeras horas coincidieron con el período inicial de adaptación, especialmente mientras conductores y usuarios recibían información sobre los nuevos itinerarios.
Posteriormente, el servicio ha mantenido la normalidad, un elemento especialmente relevante en una reordenación que afecta varios ejes de circulación del centro.
Los aparcamientos mantienen sus accesos
La nueva configuración también ha modificado los itinerarios de los vehículos que salen de los aparcamientos del entorno. En el caso del parking del Pallol, los vehículos que antes salían obligatoriamente por el Doctor Robert pueden dirigirse ahora directamente hacia la Riera de Miró gracias a la nueva configuración de la calle del Roser.
Las colas que puntualmente se pueden producir a la salida del aparcamiento están relacionadas también con la presencia de los pasos de peatones situados inmediatamente después de la rampa y con la circulación procedente de las calles Arnavat y Vilaró.
A medida que los conductores vayan incorporando los nuevos itinerarios, la previsión municipal es que esta nueva distribución contribuya a hacer más ordenada la salida de los aparcamientos y a reducir movimientos innecesarios por el centro.
Una medida para reducir el tráfico de paso
La intervención en el Doctor Robert responde a una situación de partida marcada por una elevada intensidad de circulación. Antes de la implantación de la regulación, la calle registraba más de 10.000 vehículos diarios, con franjas que superaban los 800 vehículos por hora.
Una parte de este tráfico correspondía a vehículos que atravesaban el centro para llegar a otros puntos de la ciudad o salir de ella, a pesar de disponer de itinerarios alternativos.
La nueva regulación permite diferenciar entre los vehículos que tienen una destinación en el interior del ámbito y aquellos que simplemente utilizan el Doctor Robert como vía de paso.
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