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Los vecinos de la calle Doctor Robert de Reus han defendido la permanencia de la pilona que restringe el paso de vehículos y han reclamado “empatía” ante las críticas que ha generado la medida. Los residentes aseguran que la reducción del tráfico ha supuesto un cambio notable en la calidad de vida de la calle, especialmente en lo que respecta al ruido, la contaminación y la seguridad de los peatones.
Los vecinos han recordado que la pilona no responde a una iniciativa del gobierno municipal actual, sino a una reivindicación que comenzaron en 2021 con una queja formal al Ayuntamiento. Según han explicado, continuaron haciendo recordatorios hasta que el año pasado participaron en una reunión en la Guardia Urbana en la que se presentaron los resultados de los estudios de movilidad y las medidas previstas.
Su principal queja antes de la instalación de la pilona era el elevado volumen de tráfico que soportaba la calle. Según los datos expuestos por los mismos residentes, circulaban más de 10.000 vehículos diarios. “Esto es un coche cada ocho segundos, mañana, tarde y noche”, ha apuntado una de las vecinas, que ha calificado la situación de “insoportable”.
Los residentes también ponen el acento en las características de la calle, con una calzada y unas aceras estrechas. Explican que el paso simultáneo de peatones es complicado y que, en algunos casos, las personas con carritos o andadores tienen que invadir parcialmente la calzada. También denuncian problemas de visibilidad en las salidas de los aparcamientos y situaciones de riesgo con vehículos que circulaban a velocidad elevada.
“Hace unas semanas que podemos hacer la siesta con las ventanas abiertas”, ha explicado uno de los vecinos, que también asegura que ahora pueden ventilar mejor las viviendas. Otros residentes han destacado la disminución del ruido y de la contaminación desde la entrada en funcionamiento de la restricción.
“La calidad de vida ha cambiado brutalmente”
Los vecinos han querido remarcar, sin embargo, que su reivindicación inicial no consistía específicamente en instalar una pilona. “Nosotros no pedíamos una pilona. Fue la solución que sacó el Ayuntamiento”, han explicado. Lo que reclamaban era reconducir el flujo de vehículos hacia calles que consideraban más adecuadas.
En este sentido, también han pedido que el Ayuntamiento estudie mejoras en la movilidad de las calles del entorno, ya que algunos residentes aseguran que ahora soportan más tráfico. Una de las vecinas, a pesar de declararse “a favor de la pilona”, ha reclamado que también se revise la circulación que se ha derivado hacia otras calles.
Los residentes consideran que la medida forma parte de una transformación hacia una ciudad con más espacio para los peatones y más uso del transporte público. También han recordado que las restricciones de tráfico responden a normativas y objetivos de movilidad y calidad ambiental que afectan a las administraciones.
Finalmente, han lamentado el tono de algunas de las críticas aparecidas en las redes sociales y han asegurado que no han percibido suficiente reconocimiento de la situación que vivían los residentes antes de la instalación. “La calidad de vida ha cambiado brutalmente”, ha detallado uno de los vecinos.
Los residentes han presentado este lunes una carta en nombre de los vecinos de la calle en la que exponen sus demandas y defienden que la pilona se mantenga.