A falta de poco más de un año para las elecciones, hablamos con el alcalde de Roda de Berà para que nos explique cómo está el municipio. Un municipio que, por cierto, no descansa con el tema de los trenes. Hablamos de esto, de cómo crece Roda y de servicios como la biblioteca o el CAP.
En primer lugar, tengo que preguntar por los trenes. Ahora dos meses sin R-13. Entre las obras y esto… ¿qué piensa el Ayuntamiento?
No hace ni un mes que estuvimos en Barcelona hablando con el secretario de Movilidad, Manel Nadal, para quejarnos del poco servicio que tenemos en la R-13, y en ningún momento se nos dijo que tuvieran que actuar. Seguramente tienen razón y, la verdad es que habían de haber actuado hace más de veinte años, pero no se nos dijo nada y éramos casi todos los alcaldes de esta línea. El domingo nos llega un aviso a las once y cuarto de la mañana confirmando dos meses sin servicio. La falta de comunicación hace que nos menosprecien siempre. Yo quería hablar con la alcaldesa de Valls para intentar garantizar que el bus alternativo pueda ir directo hasta Barcelona, porque si no, la gente tendrá que bajar en Sant Vicenç, coger otro bus hasta El Prat y allí volver a cambiar al tren... Todo ello es complicado. Entre Adif, las infraestructuras y el poco servicio que da Renfe, vamos apañados.
El municipio no ha parado de crecer en los últimos 20 años. ¿Qué servicios cree que necesita Roda y que aún no cuenta? ¿Necesita un mejor CAP, por ejemplo?
No solo el CAP como instalación física, sino en cuanto a recursos humanos. De hecho, desde la misma Xarxa Santa Tecla ya nos han comentado que están al límite de pacientes por médico y saben que deben colocar un cuarto médico en Roda de Berà. Pero claro, en plenas temporadas, los médicos también hacen vacaciones y no tienen suficiente personal para cubrirlas y ya nos cierran por la tarde, tal como hicieron en Altafulla. Esto es un tema seguro. En seguridad, como ya estamos sobredimensionados para la temporada de verano, el crecimiento para pasar de 9.000 a 10.000 habitantes en invierno lo tenemos más cubierto, tanto de personal como de recursos tecnológicos. Realmente, si se empadronara la gente con segundas residencias, ya nos acercaríamos a 10.000, entonces debemos pensar a largo plazo. El reto también es conseguir reservas de espacio suficientes, como las que hay entre la AP-7 y el campo de fútbol, para cuando tengamos 15.000 o 20.000 residentes, para tener dónde crecer y con qué.
¿La biblioteca, tiene que ir a la calle Miramar?
Sí, es una posibilidad real. El Ayuntamiento compró aquel terreno de 700 metros cuadrados que da a la calle Miramar y toca al parque de la Era del Gassó. Como tenemos la mala suerte de que el edificio de Cal Guivernau se nos cae y ya no podremos hacer la biblioteca allí, esta nos parece una buena opción de futuro. Hemos tenido propuestas para hacerla en la antigua Cooperativa, pero allí solo tenemos 400 metros cuadrados y ahora mismo nos piden que la biblioteca tenga, como mínimo, 900 metros cuadrados. Nuestra idea es un edificio que dé servicio simultáneamente al parque infantil, una planta baja muy abierta con espacios lúdicos y baños adaptados desde la Era del Gassó, y arriba, dos plantas con unos 1.400 o 1.500 metros cuadrados dedicados exclusivamente a la lectura. Ahora buscaremos un equipo para hacer el anteproyecto y pedir subvenciones. No te diré que de aquí a dos años será una realidad, pero en pocos años esperamos tenerla.
¿Por qué se ha tenido que hacer alguna vez brigadas de urgencias por la basura? ¿Cuál es el estado actual?
El crecimiento que tenemos nos viene, sobre todo, por la segunda residencia que se convierte en primera, por el empadronamiento. A aquella familia que se quiere instalar a vivir aquí todo el año no le podemos decir que no venga, al contrario, tienen todo el derecho de decir "yo pago mi basura todo el año, dadme el servicio". Lógicamente, su contenedor habitual se llenará muchas más veces en invierno. Esto hará que en zonas como el Francaset, donde ha habido un gran crecimiento, tengamos que instalar un par de islas de contenedores más.
Por la situación geográfica, es el último municipio del Tarragonès y toca con el Baix Penedès. ¿Cree que Roda de Berà es un municipio escuchado por las administraciones supramunicipales?
No mucho, la verdad. Somos la cola del Tarragonès. De hecho, yo creo que el Tarragonès es una realidad inventada. Nosotros no tenemos nada que ver ni nos parecemos a municipios como Constantí o la Canonja y así lo dije cuando fui presidente del Consell Comarcal. Incluso nuestra habla es más cercana al Penedès. Judicialmente pertenecemos al Vendrell y nuestro hospital de referencia acaba siendo el del Vendrell. Parece que en Torredembarra se acabe el mundo, mientras que Tarragona y los municipios de su alrededor disfrutan de un peso político y administrativo mucho mayor del que tenemos nosotros, que estamos más lejos.
Cada vez hay más presión porque se deben cumplir unos estándares de sostenibilidad en un municipio. En Roda de Berà, que ha sufrido tanto y sufre por el agua, ¿cómo se cumple con la transición verde?
En el ámbito del agua la preocupación es grande porque la población crece más deprisa que la lentitud de la administración. En la zona costera tenemos el suministro cubierto, pero la zona norte es una cuestión que arrastramos con mucho retraso. Ahora parece que podremos desencallarlo pronto gracias a que el Ayuntamiento de Bonastre renunciará, no a la redacción, sino a la ejecución de la obra conjunta. A ellos llevar el agua les costaba cuatro millones de euros, que es el equivalente al presupuesto entero de cuatro años para ellos y no lo pueden asumir. Hemos estado un año y medio esperando para ir juntos, pero el hecho es que esto debería ser una infraestructura de país.
¿Está preparado el municipio ya para la temporada de verano? Un verano especial porque pasará el Tour, además.
Será rápido, pero la imagen de aquel helicóptero del Tour pasando por la costa de Roda de Berà es una imagen potentísima que desde el primer día queremos aprovechar para explotar turísticamente. La imagen del Arco de Berà será espectacular. Todo el operativo pide un esfuerzo muy grande y ya estamos haciendo cumbres de seguridad, porque obligará a cortar el tráfico y a tener voluntarios en cada salida. Queremos aprovechar la ocasión y haremos alguna actividad previa. El mismo día, por ejemplo, queremos organizar una bajada de vecinos en bicicleta y poner carpas para protegernos del sol cerca de la N-340.
El puerto está cobrando vida, nunca había tenido tanta, sobre todo en verano, entre las paraditas y la oferta gastronómica... ¿Qué pensáis que debe ser su futuro?
Para asegurar su futuro, lo primero que piden es poder prorrogar la actual concesión de diez años más con la Generalitat, y me consta que están negociando. El puerto nació en años de mucha crisis y al principio les costó arrancar la parte comercial, pero durante los últimos dos o tres años, el boom de la restauración ha sido excelente y vuelve a haber muchísima vida. Nos trae buen trabajo, tenemos que adaptar el reciclaje y reforzar contenedores, y también les estamos haciendo entender que deben ser responsables y no verter el vidrio donde no toca. Al fin y al cabo, para mí, que el Puerto funcione es algo muy bueno.
Para terminar, alcalde. ¿Se presentará a las próximas elecciones?
Sí. He comunicado al grupo municipal de Tria que tengo la intención de volverme a presentar. A finales de mayo, cuando falte casi un año justo para las elecciones, convocaremos una asamblea donde yo daré el paso y lo propondré, y que sea la asamblea quien decida. Honestamente, si lo logro, serían ya cuatro legislaturas y llevaría unos treinta años en el Ayuntamiento. Así pues, entiendo que esta debería ser la última, creo que ya estaría bien y que debería dejar paso a otra persona. Pero, a estas alturas, la intención está ahí, e iremos con un equipo de línea continuista, en el buen sentido de la palabra.