El Parlament ha aprobado una propuesta de resolución de Junts que insta al Govern de la Generalitat a adquirir el edificio de Ca l’Ardiaca de Tarragona, uno de los inmuebles patrimoniales más emblemáticos del Pla de la Seu. La iniciativa pide que el ejecutivo utilice los mecanismos previstos en la Ley del patrimonio cultural catalán, como el derecho de tanteo o de retracto, para incorporar el edificio al patrimonio público.
La propuesta ha salido adelante sin el apoyo del PSC y pone presión sobre el Govern para que actúe ante la degradación de este palacio urbano medieval, declarado Bien Cultural de Interés Nacional. Ca l’Ardiaca lleva más de trece años oculta tras una gran andamio, que altera la imagen del entorno de la catedral y evidencia el bloqueo de un proyecto privado que hace más de 25 años que no se materializa.
El diputado de Junts Jordi Bertran, encargado de defender la iniciativa, ha afirmado que el Parlament envía “un mensaje muy claro” al Govern. “Cataluña no puede seguir contemplando la degradación de un edificio excepcional mientras el Govern de Illa dispone de los instrumentos jurídicos para preservarlo”, ha defendido. Según Bertran, “después de trece años de andamios, ha llegado el momento de actuar”.
Más equilibrio territorial en la inversión patrimonial
La resolución recuerda que la Generalitat ha adquirido en las últimas décadas diversos edificios patrimoniales de gran valor, sobre todo en Barcelona, como el Palau Robert, el Palau Moja, la Foneria de Canons o la antigua sede de Agbar.
Por este motivo, Junts defiende que es necesario avanzar hacia un mayor equilibrio territorial en las políticas de inversión patrimonial. Bertran ha remarcado que edificios de un valor histórico excepcional situados fuera de Barcelona también deben poder incorporarse al patrimonio público de Cataluña.
La declaración de Ca l’Ardiaca como BCIN ha abierto una nueva vía para que la Generalitat pueda intervenir. Según la propuesta aprobada, esta protección permite activar los mecanismos previstos en la Ley 9/1993 del patrimonio cultural catalán, incluido el derecho preferente de adquisición en caso de transmisión del inmueble.
Diálogo para definir los futuros usos
El texto aprobado también reclama al Govern que abra un proceso de diálogo con el Ayuntamiento de Tarragona, otras instituciones y agentes sociales, culturales y académicos para definir qué usos debería tener Ca l’Ardiaca una vez recuperada.
El objetivo es que la rehabilitación del edificio no solo sirva para preservar una pieza patrimonial de primer orden, sino también para contribuir a la revitalización del conjunto histórico de Tarragona.
Bertran ha vinculado esta actuación con una fecha simbólica: el año 2031, cuando la catedral de Tarragona conmemorará el 700 aniversario de su consagración. Según el diputado, esta efeméride refuerza la necesidad de dignificar definitivamente el entorno del Pla de la Seu.
Una joya medieval al lado de la catedral
Ca l’Ardiaca es un palacio urbano de origen medieval construido entre los siglos XII y XIII y estrechamente vinculado a la historia de Tarragona y del capítulo de la catedral. El edificio conserva también importantes restos pictóricos atribuidos en torno a Matteo Giovannetti, una de las figuras destacadas del gótico internacional.
Con el acuerdo aprobado, el Parlament fija una posición clara a favor de la preservación del inmueble y traslada ahora la responsabilidad al Govern. Para Bertran, después de más de una década de andamios y de proyectos privados fallidos, ha llegado el momento que el ejecutivo “pase de los discursos a los hechos” y actúe con la ambición que exige uno de los espacios patrimoniales más simbólicos de Tarragona.
