El pantano de Guiamets, situado en la comarca del Priorat, ha alcanzado este miércoles el 100% de su capacidad y ha vuelto a desbordarse después de más de dos décadas. Esta circunstancia solo se había producido en dos ocasiones previas desde que se construyó el embalse en el año 1974. Según recuerdos de los vecinos más veteranos, el pantano ya había llegado a su límite en el año 1977, mientras que los datos oficiales registrados por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) evidencian que solo había pasado también en 2004.
Eugeni Vecino, secretario de la Comunidad de Regantes del Baix Priorat, ha declarado a la ACN que esta recuperación conjunta con las obras recientes para subir agua desde el río Ebro hacia el pantano “garantizan la supervivencia” de un total superior a 500 agricultores vinculados a esta comunidad.
Las reservas hídricas han experimentado un incremento notable durante las últimas semanas gracias a los registros pluviométricos de este invierno. En concreto, mientras que el pasado diciembre el nivel de agua se situaba aproximadamente en un escaso 1%, ahora ha conseguido llegar a plena capacidad en poco más de dos meses. En palabras del propio Vecino, estas condiciones “nos aseguran tres años de agua sin necesidad de que llueva”. Este hecho también implica que no será necesario activar todavía la nueva infraestructura construida por la CHE, a pesar de que esta garantizaría el suministro pero con un coste superior.
Obras para mejorar el sellado del pantano
Estas semanas se mantienen los trabajos para reparar fugas históricas en el pantano, una problemática que había afectado negativamente los niveles de almacenamiento. Las actuaciones están avanzando y actualmente se ha completado aproximadamente el 50% de los trabajos centrados en el margen izquierdo; posteriormente se procederá con las reparaciones en el margen derecho.
El técnico responsable ha destacado que “el número de agujeros previstos para rellenar con cemento se ha incrementado”, hecho que contribuirá a un sellado mucho más eficaz.
Efectos positivos sobre el sector agrícola
Según explica Vecino, esta estabilización hídrica está generando consecuencias positivas palpables: durante la sequía reciente se produjo una pérdida estimada del 10% de los regantes —aproximadamente unos sesenta socios sobre los casi seiscientos miembros— muchos de los cuales optaron por arrendar sus tierras a agricultores con explotaciones más grandes y abandonar temporalmente la actividad familiar.
Sin embargo, no se han perdido hectáreas cultivadas sino todo lo contrario: “Gente que no estaba regando ha pedido agua porque sabemos que siempre habrá disponibilidad”, asegura Vecino. Además, varias empresas nuevas han empezado a invertir en la zona arrendando fincas y plantando especialmente olivos y viñas. También cabe destacar la reactivación de explotaciones dedicadas a los cerezos afectadas durante los años secos anteriores; muchos productores han decidido replantar estos cultivos ante las perspectivas renovadas.
Proyectos futuros: energía solar
Finalmente, desde la Comunidad de Regantes avanzan como próximo reto implementar pequeñas plantas solares tanto en la captación de agua del río Ebro como en los puntos de impulsión. Este proyecto permitiría reducir significativamente los costes energéticos asociados al bombeo. No obstante, tal como reconoce Eugeni Vecino: “Son palabras mayores; se trata de una inversión valorada en varios millones de euros y actualmente no nos podemos permitir asumirla”.