La fragmentación del pleno de Tarragona ha llegado para quedarse. Lejos quedan aquellos consistorios con cuatro partidos (2011 y 2007) o con cinco formaciones (2003). El terremoto de 2015 hizo aterrizar en la Plaça de la Font una realidad multicolor difícil de gobernar y obligada a pactos a izquierda y derecha. Lo vimos con el último mandato de Ballesteros, que tuvo que tejer alianzas con PP y Unió, o el de Ricomà, que necesitó un apoyo cuatripartito cogido con pinzas. Ahora esta realidad se intensifica y la entrada de nuevos actores como Aliança Catalana pueden encarecer aún más tener representación en 2027. El último conseller estará especialmente caro y puede ser decisorio.
Plácida minoría
Con todo, Rubén Viñuales (PSC) no ha sufrido el desgaste de tener únicamente 9 consellers de 27 y ha sido capaz de sacar adelante todas las votaciones clave. Tanto para las ordenanzas como para los presupuestos, sus socios más fiables han sido En Comú Podem y Junts. A ellos se les sumó el primer año también Esquerra, pero las relaciones entre republicanos y socialistas continúan siendo ásperas y este acuerdo ha acabado siendo anecdótico.
Cuando los morados han fallado, Viñuales también ha tenido la abstención de otras formaciones o de los no adscritos, que han salvado votaciones como el contrato de la basura. Después de 24 años, Tarragona ya dispone de un nuevo contrato de limpieza y recogida de residuos que está implementándose y se espera que en los próximos meses tenga ya toda la maquinaria renovada.
Junto con el contrato -estancado y judicializado en su llegada- uno de los grandes hitos del gobierno socialista es el impulso a la Tabacalera. El icónico edificio ha cerrado este mandato diversos usos que le han de devolver la vida, corrigiendo así una deuda histórica en la ciudad. La principal inversión será la biblioteca provincial, a la que se ha de añadir el conservatorio de la Diputación en una de las alas, el ICAC y la Universitat EUSES.
A la espera de saber si se llega a tiempo para aprobar el nuevo Pla d'Ordenació Urbanística Municipal (POUM), los socialistas también sacan pecho de su apuesta deportiva. En estos tres años han acogido competiciones de referencia en pádel, baloncesto o atletismo y el colofón llegará este verano con la salida de la segunda etapa del Tour de Francia.
La derecha coge fuerza
Si fijamos la mirada en las próximas municipales, la derechización de la sociedad española y catalana parece que no pasará de largo y también afectará Tarragona. Actualmente, un hipotético tripartito de izquierdas sumaría 17 de los 27 consejeros de la ciudad. Casi dos tercios del pleno está copado por los partidos progresistas, pero esta mayoría no se ha activado en prácticamente ninguna votación de peso del mandato.
De cara a 2027 estos números parecen imposibles de repetir. Tanto PP como VOX aspiran como mínimo a mantener sus cuatro y tres consejeros respectivamente. Aun así, su peso no se podría quedar aquí. Los voxeros, que han sido un polvorín a nivel interno, son conscientes de que a su votante le importa muy poco el candidato y su actividad en el Ayuntamiento. La marca lo es todo y, si está fuerte, mantendrán el pulso.
Por su parte, los populares confían en el efecto de Maria Mercè Martorell, que no ha cedido nada a Viñuales y ha ejercido una oposición frontal a las medidas fiscales socialistas y a la mayor parte de la acción de gobierno. Su candidatura no es oficial, pero nadie duda de que será la número 1 en 2027. De hecho, Martorell es la líder de los populares en la provincia.
En el campo de la derecha todos tienen asumido que se incorporará un nuevo actor: Aliança Catalana. La derecha radical independentista ya ha presentado a su candidato por Reus, pero el de Tarragona aún está por descubrir. La formación de Orriols confía en beber tanto de la centroderecha como de partidos progresistas independentistas e irrumpir en el pleno con la misma fuerza con la que lo hizo VOX hace tres años.
Uno de los principales damnificados podría ser Junts, que continúa sin tener claro quién será su candidato. Los juntaires quieren salvar los muebles y la estrategia para 2027 dependerá de quién lidere la lista. Jordi Sendra aspira a volver a situarse al frente del partido y hacer bueno su actitud proactiva con los socialistas, con quienes lo han pactado todo. En cambio, el abogado Roger Baiges quiere un golpe de timón y acercarse más a Esquerra. El primer asalto fue las primarias en la ejecutiva local, donde Belén Riola -del sector de Sendra- se impuso claramente al sector rupturista liderado por Elisabet Taulats. Riola sacó el 67,79% de los apoyos, una victoria incontestable.
Ahora bien, por si esto no fuera suficiente, recientemente ha sonado el nombre del exconcejal de CiU y catedrático de la URV, Fede Adan. El hermano de la primera teniente de alcalde ha entrado con fuerza en las quinielas e incluso se ha preguntado por él en una encuesta telefónica. Su figura gusta a la dirección nacional y podría ser la vía que tendrían en Barcelona para evitar unas primarias. Las elecciones a la ejecutiva, sin embargo, han dado peso a Sendra dentro del partido.
¿Qué quedará de la izquierda?
El espectro progresista perdió la CUP en 2023, que se quedó a un puñado de votos de entrar en el consistorio. Los anticapitalistas han estado poco activos este mandato y parece difícil que vuelvan a tener representación después de dos mandatos marcando la agenda de la ciudad.
A pesar de la inestabilidad de la izquierda alternativa, de momento nadie ha puesto sobre la mesa ningún frente de izquierdas que evite una debacle, como sí ha pasado en Lleida. Los Comuns ya han elegido a su candidato, que volverá a ser Jordi Collado, y esperan poder sellar de nuevo una coalición con Podem, con quien hay sintonía.
En En Comú Podem han disfrutado estos tres años de cierta calma interna -poco habitual en su espacio- y han sido influyentes en las políticas de Viñuales situando la vivienda como su prioridad. Collado no cierra su candidatura a nadie y espera que el electorado más de izquierdas vea su papeleta como una garantía para no tirar el voto a la basura: "El espacio está abierto siempre. Hemos demostrado que somos capaces de ser la referencia de la izquierda alternativa. Todo el mundo es bienvenido. Iremos a buscar a otras personas porque los movimientos sociales y vecinales son imprescindibles".
En cuanto a Esquerra, las primarias entre el continuista Xavi Puig y el junquerista Saül Garreta dejaron una clara victoria para el exportavoz del gobierno de Ricomà. Los republicanos resistieron relativamente el batacazo de 2023, obteniendo en Tarragona unos mejores resultados que en el resto de Cataluña. Puig confía en que los tarraconenses vuelvan a avalar su posición de confrontación con los socialistas y ser un ejemplo de éxito del sector crítico a la dirección nacional.
El tercer en discordia será el PSC de Rubén Viñuales. Nadie discute que su victoria está asegurada. Ahora bien, ¿con quién podrá pactar a partir de 2027? Las actuales mayorías seguramente no le servirán al alcalde a partir de 2027 y deberá buscar nuevos aliados estables. Si la izquierda se encuentra en una situación de debilidad, se podría ver abocada a pactar el anhelado tripartito que reivindican los comunes. Aun así, ¿quién puede poner la mano en el fuego a que la derecha no sumará en 2027? ¿Con quién le tocará bailar Viñuales si quiere garantizar la placidez de este mandato?