Noé Muñiz (USTEC): "Si no hay respuesta del Departamento de Educación, no terminaremos el curso con normalidad"

Entrevista al portavoz de USTEC en Tarragona, Noé Muñiz, en plena semana de movilizaciones

20 de marzo de 2026 a las 06:00h

En plena semana de movilizaciones en el sector educativo, con huelgas territorializadas por todo el país y una gran manifestación convocada este viernes en Barcelona, el conflicto entre sindicatos y Departamento de Educación continúa abierto. Mientras CCOO y UGT han sellado un acuerdo con el Govern, el sindicato mayoritario USTEC y el resto de representantes del sector mantienen la presión y denuncian duramente este pacto. Hablamos con Noé Muñiz, portavoz de USTEC en Tarragona, para analizar el estado del conflicto y también entender las carencias educativas del país. 

 

¿Qué balance hacéis de las huelgas durante esta semana?
Es muy positivo. Estamos sosteniendo las movilizaciones. Además, la del viernes será una manifestación histórica. Todo esto demuestra que el acuerdo con CCOO y UGT no tiene validez y que esta maniobra política no desmoviliza. Al revés, la gente continúa las reivindicaciones. 

 

Este viernes es el gran colofón de la semana. ¿Se espera que sea una de las más multitudinarias de los últimos años?
Creo que sí. Desde Tarragona saldrán 12 autobuses y hay mucha gente que nos dice que irán el viernes. Saldremos desde cinco puntos de Barcelona para llegar en columna y colapsar la ciudad. Da la sensación de que será una de las manifestaciones más grandes que se han visto en Barcelona. No solo del sector, sino en general. Será una presión hacia el Departamento y un mensaje clarísimo. 

 

¿Qué pensasteis cuando se anunció el acuerdo entre el Departamento de Educación y CCOO y UGT?
La primera reacción es pensar: “como siempre”. No es la primera vez. La gente que lleva más tiempo en el sindicato ya lo ha vivido. Había algunos indicios, veías que algo pasaba. La segunda reacción fue: “qué feo”. No se dijo nada al resto de sindicatos y se hizo un teatro. Se hizo ver que se estaba negociando cuando ya estaba pactado. Hubo un momento mientras negociábamos donde se levantó un compañero -creo que de CGT- y dijo: “en la radio están explicando que ya habéis firmado”. Ni siquiera a la hora de hacer teatro supieron gestionar los tiempos y se produjeron unas situaciones superincómodas. Es una traición en toda regla. 

 

"El acuerdo con CCOO y UGT es una traición en toda regla"

 

Decís que este acuerdo es “ideológico y político”. ¿Qué quiere decir eso? ¿No es todo político?
Lo que queremos decir es que se trata de una maniobra política para desmovilizar. Todos sabemos que CCOO y UGT -especialmente UGT- tiene unas fuertes conexiones con el PSOE y unas estructuras nacionales muy potentes. Desafortunadamente, el PSOE ha utilizado muchas veces UGT para frenar la fuerza sindical. Quizás no supieron medir que son minoritarios en Educación y que, con tantísima fuerza en la calle, firmar este acuerdo haría que la gente se les echara encima. La jugada les ha salido mal. 

 

Los tres grandes mensajes en las manifestaciones eran: menos ratios, más apoyo a la escuela inclusiva y mejores salarios. El pacto reduce ratios e incrementa 300 millones de euros en la escuela inclusiva. ¿No se pedía esto?
En el tema de inclusiva aceptamos que hay una mejora y en la negociación se habían hecho avances. De hecho, algunas de las cosas que recoge se habían acordado en la unidad sindical. Ahora bien, no se trata solo de meter dinero, sino de saber cómo se refleja la inversión. El decreto de inclusiva está tan falto de recursos que hay muchas necesidades. Atención directa en el aula, psicopedagogos en el centro, buena coordinación con el CSMIJ, el desastre de la subcontratación de cuidadores… Hay un poco de concreción, pero se dice que se acabará de concretar en la comisión de desarrollo y seguimiento, como ocurre con otros puntos. A esta comisión solo pueden acceder los sindicatos que firmen. Por lo tanto, es un acuerdo que otorga la exclusividad de negociación. 

 

¿Por qué las aulas son cada vez más diversas? ¿Se diagnostican más casos? ¿Hay más?
Es multifactorial, pero la principal diferencia no es que haya más, sino que se diagnostican y se atienden más casos. A veces se dice que antes había 40 niños en el aula y no había autistas o disléxicos. Sí que los había, pero no se trataban y había un abandono de una parte del alumnado. Aun así, es cierto que quizás hay sobrediagnóstico en algunos casos. De todas maneras, lo que pasa es que ha cambiado completamente la metodología. En unas aulas donde había un maestro que hablaba y unos alumnos que escuchaban era difícil determinar esto. Ahora queremos una educación donde el alumno interaccione y nosotros nos adaptemos a él. Esto genera una diversidad enorme que abordamos sobre el papel, pero a la hora de la verdad es imposible. 

 

"Tenemos una diversidad enorme en las aulas que abordamos sobre el papel, pero a la hora de la verdad es imposible"

 

En principio, más o menos estáis de acuerdo con los puntos de las ratios y la educación inclusiva, pero no os parece suficiente el apartado salarial. ¿Es así?
En ratios e inclusiva estamos de acuerdo en los avances, pero quedaba mucho por negociar. Por ejemplo, ahora las familias están en pie de guerra en Tarragona con las preinscripciones. Se reducen las ratios a primero de ESO y no se abren más líneas. Entonces, se les dice a las familias de Sexto de Primaria que por primera vez quizás no podrán acceder al instituto que tienen adscrito. Bajar ratios significa abrir nuevas líneas. Y también tratar el problema de la matrícula viva. 

 

¿Y en tema salarial?
Es claramente insuficiente. Es un tema objetivo. Estamos pidiendo un 25% de incremento del salario. No porque nos hayamos levantado un día queriendo cobrar eso, sino porque se hace un estudio económico y vemos que desde 2008 hemos perdido este poder adquisitivo. Lo que se nos ofrece apenas llega al 8% y se calendariza la subida en cuatro años. Creemos que se puede hacer un esfuerzo más importante. 

 

 

Los firmantes del acuerdo defienden que pasaríais de estar a la cola a ser los terceros mejor pagados de todo el Estado. 
No es verdad. En términos absolutos cuesta mucho de definir porque depende del tipo de profesores. Se hace la trampa de coger el incremento en cuatro años como si fuera desde el principio. Estamos presuponiendo que todos los demás profesores no tendrán ningún otro incremento, lo cual no es cierto porque en Asturias ya han pactado incrementos. Si nos pagaran el mes que viene todo esto, quizás sí que seríamos los terceros en algunas situaciones. Pero no es así. Las otras comunidades mejorarán. 

 

"Estamos pidiendo un 25% de incremento del salario. Es el poder adquisitivo que hemos perdido desde 2008"

 

El acuerdo plantea que, si hay una mejora de financiación a través de los presupuestos, se comprometen a estudiar una actualización salarial a partir de 2028. ¿No es un buen punto de partida para seguir negociando después?
Es positivo si el punto de partida es mínimamente razonable. Uno de los cambios en las movilizaciones es que estamos intentando consultar mucho al colectivo. Cuando hicimos encuestas sobre el acuerdo con 40.000 respuestas (prácticamente la mitad del colectivo), un 95% votó rechazarlo. Por lo tanto, no es un punto de partida bueno y no es lo que la gente pide. 

 

Supongo que te has encontrado en la situación de ciudadanos que no empatizan con vuestras reclamaciones porque creen que tenéis un buen sueldo y muchas vacaciones. ¿Qué les respondéis?
Estamos trabajando mucho el mensaje de cara a las familias y a la sociedad. Su apoyo es básico. Esta idea es un mito que se ha generado y se podrían decir muchas cosas. Una paradoja básica es que no hay profesorado. Hay problemas para encontrar profesores de secundaria y a estas alturas hay muchísimos grupos que no tienen profesor. Si cobramos mucho y tenemos muchas vacaciones, ¿por qué cada vez hay menos profesionales? Si no encuentras personal, tienes que mejorar las condiciones. Hay muchos que se van incluso por cobrar menos. 

 

¿Se van por las condiciones o porque es poco gratificante?
Es un conjunto. El sueldo, demasiados alumnos, la gestión del aula, pocos recursos, trabajos que hacemos gratis como las colonias. La gente se va porque lo prueba y después ve que es imposible. Ahora mismo no se dan las condiciones para poder hacer tu trabajo con unos mínimos. Las condiciones no son atractivas y tenemos muchas bajas psicológicas. 

 

"Si cobramos mucho y tenemos muchas vacaciones, ¿por qué cada vez hay menos profesionales?"

 

Cuando medimos la calidad de la educación con estudios como el informe PISA, vemos que Cataluña está a la cola en competencias. ¿Qué está pasando?
Es muy multifactorial. Coge desde las dramáticas condiciones del profesorado hasta los recursos materiales y las metodologías. Desafortunadamente, Cataluña hizo una apuesta por las nuevas metodologías -sobre todo impulsadas por la Fundación Bofill- y no están funcionando. En otros países ya habían dejado de funcionar cuando aquí se empezaban a aplicar. Además, estas nuevas metodologías que trabajan por proyectos y aprenden de manera participativa funcionan con ratios bajas y con muchos profesionales. Cuando innovamos “demasiado” y, a la vez, queremos ser pioneros en metodologías que implican ratios bajas, acaba siendo un desastre. 

 

¿Qué se debe hacer?
Las comunidades que se han mantenido con una enseñanza más tradicional han salido mejor. Lo vemos también aquí en Cataluña con casos como el Instituto Martí Franquès, que es de referencia. Creo que se debe dar un paso atrás. Esto no significa recuperar la educación autoritaria de épocas predemocráticas, sino recuperar aspectos que sí funcionaban de la educación tradicional y adaptarnos a la realidad. Si más adelante tenemos ratios más bajas, podemos volver a aplicar algunas otras metodologías. Ahora es querer y no poder. 

 

¿La aparición del móvil ha afectado en estos malos resultados? Tengo la sensación de que el sistema ha fracasado a la hora de incorporarlos a la educación.
Es un ejemplo de lo que comentaba. La primera reacción de la gran mayoría del profesorado era que prohibir no era la solución. Si están tan incorporados en el día a día, parece lógico no prohibirlos y aprender a gestionarlos. Se intentó, pero el móvil se debe incorporar en ratios bajas y con un control más cuidadoso. Nos ha pasado por encima tanto en las aulas como fuera de ellas. Al final, se vio que la única solución era prohibirlos. Hay que decir que ha funcionado. Con las pantallas pasó lo mismo y nos hemos dado cuenta de que en determinados aspectos no aportan nada. La solución está en una mezcla. 

 

"El móvil nos ha pasado por encima tanto en las aulas como fuera de ellas"

 

La consejera Paneque dice que no se moverán. ¿Es viable aguantar este pulso social?
Es una irresponsabilidad que el Govern diga ahora que no negociará con los sindicatos que representan a la mayoría y el mismo colectivo que masivamente te dice que quiere seguir negociando. Es complicado decir que se trata de un “acuerdo de país” cuando lo has pactado con unos sindicatos minoritarios y tienes tanta gente en la calle. El acuerdo ha dejado en una posición muy delicada a CCOO y UGT y ellos han pedido que el Departamento no se mueva. Si el Departamento sigue negociando, deja en fuera de juego a estos sindicatos. 

 

Entonces, ¿qué pasará?
Difícilmente negociará durante esta semana, cosa que sí que habría pasado en otra situación. Aunque será una manifestación masiva y una llamada de atención, aguantarán. Les juega a favor la Semana Santa, donde habrá un ‘relax’. Hemos dicho que nada más volver de Semana Santa continuaremos con movilizaciones. Se está hablando de no poner notas o no ir a excursiones. Si no hay respuesta, no acabaremos el curso con normalidad. 

La gente está muy animada y movilizada. Tenemos la sensación de que si seguimos presionando, el Departamento no tendrá más remedio que sentarse y hacer una oferta real. No aceptaremos nada que no tenga un apoyo mayoritario. Creemos que esto escalará y que podría ser el mismo presidente quien tomara las riendas para buscar una solución y tener un punto de inflexión en la educación. De fondo, hay sectores que presionan porque, cuando empeora la pública, revierte en más clientela para la concertada. Más que un refuerzo a la pública, la concertada se está convirtiendo en una segunda vía.

 

"La gente está animada y movilizada, no aceptaremos nada que no tenga el apoyo mayoritario"

 

Sobre el autor
Disseny sense títol (5)
Adrià Miró Canturri
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