Tarragona ha convertido este viernes el aniversario del Museo de Arte Modern de la Diputación en una celebración abierta a la ciudad. Coincidiendo con los 50 años del equipamiento, una veintena de artistas han protagonizado un recorrido entre el museo de la calle de Santa Anna y el Palacio de la Diputación con música, danza, instalaciones, proyecciones y acciones participativas.
La propuesta, titulada ‘Miramos, y algo pasa’, ha querido repasar el pasado del MAMT, mostrar el presente y avanzar simbólicamente hacia la nueva etapa que la institución quiere iniciar los próximos años.
La dirección artística de la jornada ha ido a cargo de la creadora escénica Judith Pujol y ha contado con artistas nacidos en las comarcas tarraconenses o vinculados al territorio.
Del archivo fotográfico del MAMT a las calles de la Part Alta
La celebración ha comenzado en el interior del museo con una pieza de Alba G. Corral. Lluc Queralt ha trabajado a partir del archivo fotográfico del MAMT, mientras que la compañía La Im.Perfecta ha protagonizado una intervención con la participación de Magí Capdevila y Neus Pàmies.
Desde allí, la actividad ha salido a la calle y ha avanzado por Santa Anna, la plaza del Fòrum, la calle de en Granada, el Arco de Sant Antoni y el paseo de Sant Antoni.
Durante el trayecto, diferentes creadores han reinterpretado obras de la colección permanente. CaldodeCultivo, Susanna Inglada y Quim Packard han partido de piezas como El Astrónomo, de Saumells; el Monumento a los Héroes, de Julio Antonio, y la Esfinge de Roscoff, de Josep Nogué.
Una obra unirá simbólicamente el museo actual y el futuro
El recorrido ha culminado en el Palacio de la Diputación, que está previsto que se convierta en la futura sede del Museo de Arte Modern.
Allí se ha instalado Balisa móvil, de Josep Poblet, una intervención formada por luces suspendidas que quedará de manera permanente en el edificio. La pieza quiere establecer un vínculo entre el actual MAMT y su futuro emplazamiento.
La música también ha tenido un papel destacado. Terrae ha aportado una propuesta vinculada a la memoria del territorio, mientras que Meli Perea ha combinado sus raíces afrocolombianas con el rap y la electrónica.
Uno de los elementos más singulares ha sido la reinterpretación del Tapiz de Tarragona de Joan Miró. David del Campo, de Campitös pastry & choco, lo ha reproducido mediante un gran conjunto de bombones, transformando la obra en una creación efímera y compartida.
La jornada se ha completado con la iluminación de Manoly Rubio, las ilustraciones de Alba Domingo y las proyecciones de Alba G. Corral sobre la fachada del Palau.
La Diputación y la Generalitat miran hacia una nueva etapa
La presidenta de la Diputación, Noemí Llauradó, ha reivindicado la trayectoria del museo y ha defendido la cultura como “uno de los pilares de la sociedad del bienestar”.
Por su parte, la consellera de Cultura de la Generalitat, Sònia Hernández, ha calificado el MAMT como “una institución imprescindible de la cultura catalana” y ha apuntado que Generalitat y Diputación comparten el objetivo de impulsar una nueva etapa para que el museo se convierta en un referente nacional en arte moderno y fotografía.
La conmemoración de los 50 años ha servido así no solo para repasar la trayectoria del museo, sino también para escenificar el camino hacia una futura sede y una nueva dimensión dentro del panorama cultural catalán.
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