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Los padres y madres de los alumnos de un colegio de Tarragona se han llevado un gran susto esta mañana cuando los menores que cursan cuarto de primaria se disponían a hacer una excursión a L'Espluga de Francolí. Uno de los conductores de la empresa de transportes PLANA ha tenido que hacer una prueba de alcoholemia, donde ha dado positivo triplicando la tasa máxima permitida.
Tal como ha recogido el Diari de Tarragona y han explicado algunos de los padres a La Ciutat, los hechos han tenido lugar alrededor de las 9:15 de la mañana, cuando los alumnos del colegio Carmelitas estaban subiendo a los dos autobuses para realizar una excursión a L'Espluga de Francolí. Como es habitual en estas ocasiones, algunas patrullas de la Guardia Urbana de Tarragona han llegado a las puertas del centro para gestionar el tráfico, cortar uno de los carriles y a menudo hacer controles de alcoholemia.
Los alumnos han esperado una hora dentro del centro hasta la llegada del nuevo conductor
Los agentes han decidido llevar a cabo una prueba de alcoholemia a los dos conductores cuando los niños ya estaban dentro de los vehículos. Uno de ellos ha dado negativo, pero el otro ha dado positivo con una tasa de 0,52 mg/l, triplicando la tasa máxima permitida para conductores profesionales. Por otro lado, el hombre de 48 años ha dado negativo en la prueba de drogas y ha quedado denunciado por un delito contra la seguridad vial.
Por estos motivos, el centro escolar ha comunicado los hechos a la empresa PLANA y ha pedido la presencia de un nuevo autobús o un otro conductor. Seguidamente, los alumnos han tenido que abandonar el bus y volver al colegio, donde los padres aseguran que han tenido que esperar durante cerca de una hora.
Finalmente, alrededor de las 10:30 horas, responsables de la empresa PLANA se han llevado al conductor que ha dado positivo y otro ha podido trasladar a los niños hasta L'Espluga de Francolí. A pesar de ello, los padres y madres se han quedado totalmente pasmados y muchos han criticado que no se haya detenido al conductor, ya que si no se hubiera realizado el control de alcoholemia este habría puesto en riesgo la integridad de todos los pasajeros del bus.