Junts per Catalunya ha desplegado hoy una acción simultánea en todo el país para denunciar el colapso estructural del servicio de Rodalies y exigir un cambio de modelo inmediato. En Tarragona, la presidenta del grupo parlamentario, Mònica Sales, acompañada por el diputado Jordi Bertran, el portavoz adjunto en el Congreso, Josep Maria Cruset, y el portavoz municipal, Jordi Sendra, han comparecido para trasladar un mensaje claro: el problema no es puntual, es estructural, y tiene responsables políticos.
Mònica Sales ha denunciado la mala gestión del Govern de la Generalitat en este episodio, marcada por la falta de información y por mensajes contradictorios que han generado desconcierto entre la ciudadanía. Según ha afirmado, el Govern del president Illa ha “sucursalizado” la gestión y ha aceptado que sea un secretario de Estado quien venga a dirigir aquello que el Govern del país no ha sido capaz de gestionar. Sales ha recordado que el Parlament ha reprobado en dos ocasiones a la consellera Paneque y ha pedido su cese, un mandato que el president Illa ha decidido ignorar protegiéndola políticamente.
Desde Junts se han presentado 14 medidas concretas para revertir la situación, entre las cuales destaca la rescisión del contrato con Renfe y Adif y la gestión íntegra del servicio a través de Ferrocarrils de la Generalitat. La presidenta del grupo parlamentario ha explicado que el partido ha elaborado un informe jurídico que acredita la viabilidad de esta rescisión y que el Gobierno ya dispone de este documento. Sales ha sido clara: “El traspaso del 49,9% es un traspaso fake. Deja a Catalunya en minoría y con el Estado español teniendo la última palabra. Nosotros proponemos una vía real, con base jurídica, para echar a Renfe y asumir el control del servicio desde Catalunya”.
Sales también ha aprovechado para reclamar a ERC que rompa cualquier negociación presupuestaria que consolide este modelo y ha advertido que Junts será “muy exigente” con el cumplimiento de las medidas aprobadas en el Parlament.
Por su parte, Josep Maria Cruset ha situado la raíz del problema en la desinversión sistemática del Estado durante años. “La crisis de Rodalies no es fruto del mal tiempo ni de la mala suerte, es el resultado de años de desinversión premeditada del Estado en Cataluña”, ha afirmado. Según los datos expuestos, mientras en Madrid se ha ejecutado más del 100% del presupuesto previsto en Cercanías, en Cataluña solo se ha ejecutado entre el 30% y el 50%, hecho que ha comportado una pérdida acumulada de miles de millones de euros y ha derivado en un sistema colapsado, impuntual e ineficiente que perjudica cada día a estudiantes, trabajadores y familias.
Jordi Sendra ha querido poner rostro al problema desde la realidad de Tarragona. Ha descrito la angustia cotidiana de centenares de ciudadanos que cada mañana no saben si llegarán a tiempo al trabajo, a la universidad o a una visita médica. “Este caos tiene nombres y apellidos”, ha afirmado, señalando la responsabilidad de un Gobierno del Estado que abandona reiteradamente Cataluña, de un Gobierno de la Generalitat que “ni está ni se le espera” y de un Gobierno municipal que, según ha dicho, debería estar mucho más al lado de sus ciudadanos.
Sendra ha recordado que el PSC gobierna en Tarragona, en la Diputación, en la Generalitat y en el Estado, y ha advertido que cuando una misma fuerza política tiene todas las palancas de poder, ya no hay excusas posibles. “Si un alcalde ve que sus ciudadanos sufren desde hace meses y años, tiene que plantar cara allí donde convenga”, ha afirmado.
Junts defiende un cambio de modelo estructural, con el traspaso integral del servicio, la rescisión del contrato con Renfe y una gestión desde Cataluña a través de Ferrocarriles de la Generalitat. El partido asegura que continuará ejerciendo de alternativa ante la desidia de los gobiernos y que no renunciará a exigir responsabilidades.
Para Junts, la crisis de Rodalies no es un accidente puntual sino el resultado de años de desinversión y mala gestión. Y ante esto, aseguran, no hacen falta parches: hace falta valentía política y un cambio de modelo definitivo.
