El miedo a que el cáncer progrese o empeore es una de las preocupaciones más habituales entre las personas que conviven con esta enfermedad. Diversos estudios indican que entre un 20 y un 70% de los pacientes con cáncer experimentan niveles significativos de angustia relacionada con la evolución de su salud. Identificar y medir esta preocupación es clave para ofrecer una atención psicológica adecuada y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Este ha sido el objetivo de un estudio impulsado por la Universidad Rovira i Virgili (URV), la Universidad de Barcelona (UB) y la Universidad CEU-San Pablo, que por primera vez ha validado en la población del Estado español la versión en castellano del cuestionario Assessment of Survivor Concerns (ASC), una herramienta breve diseñada específicamente para evaluar la preocupación relacionada con el cáncer y la salud.
En esta investigación, publicada en la revista 'Scientific Reports', participaron 1.052 pacientes con cáncer avanzado de 15 hospitales del Estado español entre febrero de 2020 y septiembre de 2023. Durante sus visitas a los servicios de oncología rellenaron diversos cuestionarios para evaluar su preocupación relacionada con el cáncer, así como indicadores de ansiedad, depresión, malestar psicológico, sintomatología y calidad de vida. Los resultados muestran que el cuestionario ofrece puntuaciones fiables y válidas para el uso clínico.
La escala ASC consta de solo seis preguntas que exploran aspectos como el miedo a la progresión del cáncer, la preocupación por futuras pruebas diagnósticas, el miedo a la muerte o la inquietud por la salud propia y la de los hijos. Las respuestas permiten obtener una puntuación global que refleja el grado de preocupación del paciente.
Los resultados del estudio indican que el cuestionario mide una única dimensión de preocupación relacionada con el cáncer y que funciona de manera consistente en diferentes grupos de pacientes, independientemente del sexo, la edad o el tipo de tumor. Esto significa que la herramienta evalúa el mismo concepto en todos estos colectivos y permite hacer comparaciones fiables entre personas con perfiles diversos.
El análisis también muestra que las personas con puntuaciones más altas en el cuestionario presentan niveles más elevados de ansiedad, depresión y malestar psicológico general, así como una carga más elevada de síntomas físicos y una peor calidad de vida. Estas asociaciones confirman que la preocupación relacionada con el cáncer no es un fenómeno aislado, sino que tiene un impacto directo en el bienestar emocional y funcional de los pacientes.
Del estudio se desprende, además, que las mujeres y las personas más jóvenes tienden a mostrar niveles de preocupación más altos, mientras que no se han detectado diferencias significativas en función del tipo de cáncer. Según el equipo investigador, este patrón es coherente con resultados de investigaciones previas realizadas en otros países.
Los autores también destacan la brevedad y la facilidad de uso del cuestionario ASC, que lo convierten en una herramienta especialmente útil para la práctica clínica habitual. “Su aplicación puede ayudar a los profesionales sanitarios a detectar de manera precoz pacientes con niveles elevados de preocupación y a orientar mejor las intervenciones psicológicas y de apoyo”, indica Urbano Lorenzo, investigador del Departamento de Psicología de la URV, que ha participado en el estudio.
