El Grupo Municipal de ERC en el Ayuntamiento de Tarragona propone impulsar la renovación de las aceras de la avenida Andorra, uno de los principales ejes de acceso al centro de la ciudad y una vía con una elevada intensidad de paso de peatones. Esta iniciativa plantea un proyecto que incluya la renovación del pavimento, la corrección de los desniveles y mejora de accesibilidad. Así lo propondrán en el próximo pleno municipal con una moción para dignificar el espacio público de esta avenida.
ERC alerta que el estado actual de las aceras es preocupante, con tramos deteriorados y con desniveles que dificultan la movilidad cotidiana y ponen en riesgo la seguridad de las personas, especialmente, personas mayores, personas con movilidad reducida y familias con niños. “Las aceras están muy maltratadas y esto no responde a un modelo de ciudad que ponga a las personas en el centro. Estamos hablando de seguridad en un eje muy transitado”, señala el consejero de ERC, Xavi Puig, que remarca que, aunque en Tarragona hay muchas aceras que requieren actuaciones urgentes, estas se encuentran entre las más degradadas y necesitan una intervención rápida.
La propuesta llega después de las obras que, a iniciativa de ERC, se han ejecutado recientemente en la calzada de la avenida Andorra, entre el tramo de la Imperial hasta la avenida Cataluña, que han incluido la renovación del asfalto, un nuevo paso de peatones con reductores de velocidad y la implantación de un carril bici para favorecer una movilidad más segura y sostenible. A pesar de valorar positivamente estas actuaciones, ERC considera que la actuación ha quedado incompleta. “El mantenimiento de la calzada era necesario, pero no podemos olvidar que los principales protagonistas del espacio público son los peatones”, ha remarcado Puig, que defiende una actuación más ambiciosa e integral que dignifique todo el espacio urbano.
La moción también plantea reservar una partida presupuestaria específica para hacer posible la ejecución de las obras y establecer un proceso de diálogo con el vecindario, las entidades y los comercios de la zona, con el objetivo de recoger aportaciones y adaptar el proyecto a las necesidades reales del entorno. Los republicanos consideran que la participación del tejido vecinal es clave para asegurar que la intervención responda a criterios de funcionalidad, seguridad y cohesión urbana.
