El Ayuntamiento de Tarragona, en colaboración con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ha acordado que las obras encaminadas a fomentar la movilidad sostenible en diversos tramos estratégicos de la ciudad se inicien en septiembre, una vez superada la temporada alta turística.
Esta decisión se toma para minimizar las interferencias en el tráfico, especialmente durante el verano, cuando este tramo que une la ciudad con las playas registra un incremento considerable de afluencia.
Proyectos previstos: carriles bici y pantallas acústicas
Las actuaciones contemplan la construcción de carriles segregados destinados a peatones y bicicletas a lo largo de diferentes sectores de la carretera N-340, así como la instalación de pantallas acústicas en la autovía A-7.
Concretamente, los trabajos se ejecutarán entre los kilómetros 1160 y 1160,8 y entre el 1165,2 y el 1171,4 en la N-340, mientras que las barreras acústicas se colocarán del km 1161,3 al 1163,5 sobre la A-7. Estas intervenciones forman parte de un proyecto global presupuestado en aproximadamente 13 millones de euros.
Cesión futura de tramos viarios a Tarragona
Además de los trabajos previstos, se ha acordado formalmente que una vez finalizadas estas mejoras por el Ministerio, se transferirán hasta quince kilómetros distribuidos en varios tramos correspondientes a las carreteras N-340, N-340a y T-11 bajo titularidad estatal hasta ahora. Esta cesión permitirá que el Ayuntamiento asuma posteriormente la gestión directa de estos segmentos viarios.
El alcalde Rubén Viñuales ha destacado que posponer el inicio de los trabajos hasta septiembre "permite compatibilizar un proyecto estratégico para Tarragona con la actividad turística y la movilidad habitual del verano". También ha resaltado que estas actuaciones "mejorarán la seguridad y la calidad de vida de los vecinos y vecinas, y fomentarán una movilidad más saludable y sostenible".
Contexto urbanístico y crecimiento del tráfico no motorizado
Los tramos objeto de actuación están situados próximos al litoral donde diversas urbanizaciones han evolucionado hacia vivienda principal; esto ha provocado un aumento notable del flujo tanto de peatones como de usuarios de bicicleta.
En concreto, en los sectores sur de Tarragona dentro de la N-340 se ha consolidado un carácter eminentemente urbano con múltiples intersecciones asociadas a los accesos residenciales así como zonas industriales adyacentes. Este hecho incrementa considerablemente el tráfico urbano mixto junto con un alto volumen de operaciones relacionadas con transporte público.
Así mismo, se ha subrayado que el tramo más antiguo correspondiente a la travesía por la autovía A-7 mantiene también una configuración urbana marcada por edificios residenciales tempranos combinados con equipamientos municipales que soportan niveles significativos de ruido ambiental.
