Esta semana se ha completado el proyecto de rehabilitación estructural en Ca la Garsa, situado en la intersección entre la plaça dels Àngels y el carrer Talavera. Estas intervenciones han tenido como objetivo principal asegurar la consolidación definitiva de las estructuras que hasta ahora estaban sujetas temporalmente mediante un andamio de estabilización, desplegado en respuesta a unas medidas urgentes adoptadas en 2018. El consejero de Patrimonio, Nacho García, ha destacado que "con esta actuación se dignifica esta pequeña parte del call jueu de la Part Alta de la ciudad", poniendo de relieve el valor patrimonial e histórico de este espacio emblemático.
En su puesta de largo, el alcalde Rubén Viñuales ha celebrado la recuperación de un "espacio emblemático" que vuelve a "proyectarse hacia el futuro". "No solo hemos consolidado unos muros, sino nuestro compromiso con el patrimonio y la memoria", afirma.
Además, el alcalde ha querido poner en valor la tarea de un vecino del barrio que a principios de los 2000 dio la voz de alarma para evitar perder este patrimonio judío. Fueron la entonces consejera de Patrimonio, Maria Mercè Martorell y el consejero de Licencias del momento, Jordi Sendra, quienes detuvieron unas obras fatídicas gracias a un informe de la especialista en arte medieval Marta Serrano. Curiosamente, los tres son ahora consejeros del Ayuntamiento de Tarragona. Con todo, en 2018 tuvo que cerrarse y ahora vuelve a estar plenamente visible con una iluminación espectacular durante la noche. "Desde 2018 no se había tomado la decisión firme y clara de recuperarlo. No hemos recuperado solo un trocito de nuestra historia, sino que también hemos recuperado un espacio para la ciudad", recalca Viñuales.
Intervenciones principales para garantizar la estabilidad
Los trabajos se han centrado en cuatro líneas estratégicas complementarias: rebaje de los cimientos del muro situado en la calle Talavera, con el objetivo de asegurar su base estructural; estabilización y cosido de las grietas existentes para evitar un deterioro progresivo; refuerzo y mejora de los materiales, y saneamiento generalizado, que ha incluido la eliminación de los elementos degradados o inservibles dentro de las estructuras, junto con la reapertura de las calles afectadas a los peatones.
Una nueva iluminación
Dentro del marco de una mejora adicional vinculada al contrato inicial, también se ha procedido a instalar un sistema de iluminación ornamental diseñado para resaltar los arcos característicos de Ca la Garsa. En concreto, se han colocado cuatro luces bajo los arcos grandes, dos más enfocadas a los arcos del pasaje y otra destinada a iluminar el interior. Complementariamente, dos proyectores exteriores contribuyen a poner de relieve estos elementos arquitectónicos. La temperatura cromática oscila entre los 2200K y los 3000K para acentuar visualmente las arcadas respecto a otros componentes del conjunto. La calle Talavera también cuenta con una iluminación similar y vuelve a ser transitable.
El importe adjudicado por estas obras ha sido de 109.796,38 euros, con una duración aproximada de cinco meses desde el inicio hasta su finalización efectiva.
Actuaciones de Ematsa
Mientras se desarrollaban estas tareas estructurales, la empresa municipal Ematsa, dentro del marco del Plan de mejora integral de la red de alcantarillado impulsado conjuntamente con el Ayuntamiento de Tarragona, ha llevado a cabo diversas intervenciones destinadas a renovar los colectores ubicados en torno a Ca la Garsa y en la plaza de en Rovellat.
Estos trabajos incluyen la aplicación del sistema sin apertura de zanja sobre un tramo aproximado de 20 metros mediante manguera especializada y la ejecución tradicional con apertura manual sobre unos 30 metros adicionales. El entorno presenta una elevada complejidad técnica debido a la presencia significativa de restos arqueológicos que requieren máxima precaución durante las actuaciones. En cuanto al coste asociado, se calcula aproximadamente en unos 10.000 euros el tramo tratado con manguera y cerca de los 50.000 euros el tramo realizado con excavación abierta.
Todos estos esfuerzos forman parte de un plan global orientado a sustituir hasta 32 kilómetros lineales de infraestructura antigua relacionada con el alcantarillado urbano.
