A partir del 31 de diciembre, Tarragona activó su Zona de Bajas Emisiones (ZBE) con una implantación gradual prevista hasta 2028, una medida impulsada para cumplir un "imperativo europeo", según ha explicado la consejera de Movilidad, Sonia Orts. La primera fase restringirá la entrada a los vehículos sin etiqueta ambiental procedentes de otros municipios, dejando excluidos durante un año los coches empadronados en Tarragona.
Limitaciones y afectación geográfica
La ZBE abarca un área delimitada por las calles y avenidas siguientes: Vidal i Barraquer, Argentina, Catalunya, Reina Maria Cristina, Torroja, Sant Antoni, William J. Bryant, Espanya, Comerç y Moll de Costa. El acceso estará prohibido dentro de este perímetro entre las 7 de la mañana y las 7 de la tarde, de lunes a viernes. Según estimaciones municipales, esta restricción impactará inicialmente aproximadamente a un 20% del parque móvil local.
Dificultades para los usuarios sin vehículo homologado
Muchísimos conductores que no disponen de un vehículo autorizado han buscado alternativas ante las limitaciones impuestas. Un fenómeno emergente es el aparcamiento masivo de los coches en los límites exteriores de la ZBE para continuar el trayecto hacia el centro con patinete eléctrico. Esta práctica se ha convertido en habitual especialmente entre los trabajadores que necesitan llegar puntualmente a sus puestos laborales.
Muchos de estos usuarios han optado por adquirir un patinete eléctrico como solución práctica y económica ante la imposibilidad de acceder con su vehículo habitual. Esto supone un gasto adicional inesperado que afecta directamente a familias y profesionales con rentas medias o bajas.
Reacciones del comercio y la ciudadanía
La asociación comercial La Via T ha expresado preocupación por el posible descenso en la afluencia de clientes provocado por las restricciones de acceso. Al mismo tiempo, numerosos trabajadores manifiestan dificultades porque no disponen de aparcamientos propios ni alternativas viables a corto plazo.
Ante estas demandas sociales, el Ayuntamiento ha anunciado que mejorarán las líneas de transporte público gestionadas por la Empresa Municipal de Transportes (EMT), conectando mejor los aparcamientos disuasorios situados fuera de la ZBE con el núcleo urbano central.
Críticas y movilizaciones contra la ZBE
El colectivo STOP ZBE Tarragona, opositor firme a esta iniciativa, denuncia que la normativa obliga a muchos ciudadanos a renovar sus vehículos o cambiar completamente sus hábitos sin recibir información adecuada previa. En sus palabras: "Esta medida penaliza injustamente a quien tiene menos recursos".
Además, este colectivo convocó una protesta en forma de marcha lenta el sábado 18 de octubre. El acto pasó por diferentes puntos clave del centro urbano tarraconense desde el parking Les Gavarres hasta la plaza Imperial Tarraco, donde leyeron un manifiesto final con reivindicaciones contra esta regulación
Punto final: retos futuros en movilidad sostenible
El Ayuntamiento reconoce que habrá que adaptar progresivamente las normativas hasta 2028, cuando se extenderán las restricciones también a los vehículos empadronados dentro del área delimitada y se pedirá autorización para acceder incluso a los coches con etiqueta B. Esta transición genera inquietudes sobre el impacto social que tendrá en sectores vulnerables como trabajadores autónomos o familias con recursos limitados.