El Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú ha aprobado un nuevo paquete de medidas para afrontar la presión sobre la vivienda y redefinir el modelo de ciudad. El Pleno municipal ha dado luz verde esta semana a dos iniciativas clave: facilitar fiscalmente la construcción de vivienda protegida y limitar la transformación masiva de locales comerciales en viviendas para preservar la actividad en los barrios.
El gobierno local defiende que se trata de un cambio de orientación urbanística y social con la vivienda como prioridad, pero sin renunciar a mantener una ciudad activa y con comercio de proximidad.
El alcalde, Juan Luis Ruiz, ha situado estas decisiones dentro “del modelo de ciudad que defendemos como gobierno municipal” y ha remarcado que “la vivienda es una de las grandes cuestiones de retos que tenemos como ciudad y como país”.
Bonificaciones para impulsar pisos protegidos
Una de las decisiones más destacadas es la declaración de “especial interés” de diversas promociones públicas de vivienda, hecho que permitirá aplicar una bonificación del 95% del ICIO, el impuesto de construcción.
La medida afectará proyectos previstos en solares municipales cedidos para impulsar vivienda protegida después de años sin promociones públicas en la ciudad. “Desde el año 2009 no había ninguna promoción pública de vivienda en nuestra ciudad y este mandato hemos empezado a recuperar este tiempo perdido”, ha afirmado Ruiz.
Los proyectos ya están en fase de tramitación e incluyen diversas promociones repartidas por diferentes sectores de Vilanova. Entre ellas, destaca la construcción de 48 viviendas protegidas en el sector del Llimonet, impulsados por la UTE Tau-Balec, así como otra promoción vinculada al mismo ámbito y el proyecto cooperativo de Espigall con 29 pisos protegidos.
La concejala de Vivienda, Iolanda Sánchez, ha asegurado que el consistorio ha “movilizado todos los recursos municipales posibles” ante una situación que considera de “vulnerabilidad residencial”.
Vía libre a los locales convertidos en viviendas
Paralelamente, el Pleno también ha aprobado inicialmente una modificación urbanística para regular los cambios de uso de locales comerciales hacia viviendas, una práctica que se ha multiplicado los últimos años.
Hasta ahora, excepto en la Rambla, esta transformación estaba permitida prácticamente en toda la ciudad. El gobierno municipal considera que esto pone en riesgo la supervivencia de los ejes comerciales y la vida en los barrios.
El concejal de Urbanismo, Gerard Llobet, ha advertido que el consistorio quiere evitar “barrios donde desaparezca la posibilidad de tener una panadería, una farmacia o comercio de proximidad”. Según ha explicado, la nueva normativa protegerá determinadas calles y zonas comerciales para que mantengan actividad económica en las plantas bajas.
El alcalde ha reforzado este mensaje asegurando que no quieren “plazas con todos los bajos cerrados y tapiados porque se han convertido en viviendas”.
Nuevas viviendas en barrios consolidados
A pesar del endurecimiento de las restricciones comerciales, la modificación urbanística sí que permitirá, en algunos barrios concretos, transformar antiguos locales sin actividad en viviendas protegidas permanentes.
Esta posibilidad se limitará a sectores consolidados donde ya no hay margen para crecer urbanísticamente, como algunas zonas del Llimonet o la Carrerada. El gobierno defiende que serán actuaciones puntuales y controladas. “No aparecerán cientos de viviendas de golpe. Serán operaciones muy de cirugía”, ha explicado Llobet.
Un modelo de ciudad más amplio
El gobierno municipal enmarca todas estas decisiones dentro de una estrategia más global vinculada al futuro POUM, el plan de usos comerciales y las políticas de movilidad y dinamización económica.
Según Ruiz, la ciudad necesita combinar vivienda, actividad comercial y espacio público vivo para mantener la cohesión urbana. “El comercio local necesita que la ciudad sea accesible y tenga vida en las calles”, ha defendido.
Con estas medidas, Vilanova busca equilibrar dos de las grandes tensiones urbanas actuales: garantizar más acceso a la vivienda y evitar que los barrios pierdan identidad y actividad comercial.