Sant Fèlix vuelve a recorrer las calles de Vilafranca en una de las citas más emotivas de la Fiesta Mayor

La tradicional procesión del patrón de Vilafranca del Penedès salía ayer por la tarde de la plaza de Jaume I a cargo de los administradores de hace 10 años (2016)

31 de agosto de 2026 a las 13:38h

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Vilafranca del Penedès volvía a vivir este 30 de agosto uno de los momentos más esperados y solemnes de su Fiesta Mayor: la tradicional procesión de Sant Fèlix. El patrón de la ciudad salía a las 19:30 horas de la plaza de Jaume I para encabezar un séquito que reunió los bailes de la Fiesta Mayor: la Moixiganga, los Falcons, las collas castelleras, la corporación municipal y numerosos ciudadanos que, año tras año, salen a la calle para acompañar la imagen del santo. 

La procesión es una de las expresiones más representativas de la fiesta vilafranquina y combina el componente religioso con la participación de las entidades y elementos de la cultura popular. A lo largo del recorrido, Sant Fèlix pasó por algunos de los espacios más emblemáticos del centro de la villa, en un itinerario que convierte las calles de Vilafranca en el escenario de uno de los actos más multitudinarios de la Fiesta Mayor. 

Un séquito que concentra la tradición vilafranquina 

La imagen de Sant Fèlix presidía el séquito, acompañada por los diferentes bailes, la Moixiganga, los Falcons, las collas castelleras y la música. En esta ocasión, el acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de la Escola Municipal de Música Maria Dolors Calvet. 

También participaron la corporación municipal en pleno, así como muchos exadministradores y exadministradoras de la Fiesta Mayor y ciudadanos y ciudadanas que se sumaron al séquito para rendir homenaje al patrón. 

La diversidad de elementos que conforman la comitiva hace de la procesión mucho más que un acto religioso. Es también una manifestación colectiva de la identidad festiva de Vilafranca, donde conviven la tradición, la cultura popular y la participación ciudadana. 

Un recorrido por el centro de Vilafranca 

La procesión de este 30 de agosto salió de la plaza de Jaume I y se encaminó por la calle de Sant Bernat, la calle de Sant Julià, la calle de Jaume Balmes, la calle de Pere El Gran, la calle del Noi Moliner, la calle de Tossa de Mar y la calle del Mestre Josep Recasens.

El séquito continuaba hasta llegar a la calle de Moja, donde se encuentra, en el número 8, la casa del administrador de la Fiesta Mayor, Roger Santacana. Es precisamente en este punto donde Sant Fèlix entrará en su casa, en un momento que pondrá el punto final a la procesión. 

Este itinerario permitió que el patrón recorriera diversas calles de la villa antes de llegar a la casa del administrador, manteniendo así una tradición que vincula directamente la Fiesta Mayor con los espacios cotidianos de Vilafranca y con sus vecinos. 

La procesión, uno de los grandes momentos de la tarde 

La tarde de Fiesta Mayor comenzaba con un concierto de banda que dio paso, a las siete y tres cuartos de la tarde, a la salida de la tradicional procesión. Una de las secuencias más solemnes y, a la vez, más participadas de la celebración en honor de Sant Fèlix de la ciudad. 

El patrón inicia el recorrido rodeado de los elementos festivos que definen la fiesta vilafranquina. Los bailes y las entidades populares avanzan por las calles al ritmo de la música, mientras los vilafranquinos y visitantes se concentraban a lo largo del itinerario para seguir el paso de la imagen. 

Una entrada marcada por la pólvora, los bailes y las grallas 

La llegada de Sant Fèlix constituye uno de los momentos más intensos de la jornada. La tradicional entrada concentra en pocos instantes buena parte de la esencia de la Fiesta Mayor: el movimiento de los bailes, la música de banda, el sonido de las grallas y el espectáculo del castillo de fuegos

La simultaneidad de todos estos elementos genera una escena de una gran intensidad visual y sonora. Es un instante breve pero cargado de simbolismo, en el que la solemnidad del acto religioso se mezcla con la exuberancia de la fiesta popular. 

Es precisamente esta combinación la que convierte la Entrada de Sant Fèlix en uno de los momentos más singulares de la Fiesta Mayor de Vilafranca. Una escena que se repite cada año pero que, a la vez, conserva la capacidad de conmover y renovar el sentimiento de pertenencia de la ciudadanía. 

Sant Fèlix, protagonista de los primeros días de Fiesta Mayor 

La procesión del día 30 no es la única ocasión en que la imagen del patrón se ha dejado ver por las calles de Vilafranca durante la Fiesta Mayor. Sant Fèlix ya protagonizó la primera procesión el sábado pasado, cuando salió de casa del administrador de la Fiesta Mayor 2025, Oriol Udina, en la calle del Ateneu, número 31. 

En aquella jornada, la comitiva, acompañada por la Banda de Música de Cardona, hizo otro recorrido, pasando por la calle de Amàlia Soler, la calle del General Cortijo, la avenida de Tarragona, la rambla de Nostra Senyora, la calle de Sant Joan, la plaza de Sant Joan, la plaza de la Vila y la calle de Santa Maria. 

El recorrido también acabó en la plaza de Jaume I, donde se dio también la entrada del Santo en el día de la vigilia. Las procesiones establecen un diálogo entre diferentes espacios de la

ciudad y convierten al patrón en el eje de un itinerario festivo que atraviesa Vilafranca de parte a parte. 

Una tradición que vuelve a unir la ciudad 

Con el paso de Sant Fèlix por las calles, Vilafranca recupera una de las imágenes más reconocibles de su Festa Major. La presencia de los bailes, las collas, los Falcons, la Moixiganga, la banda y la ciudadanía transforma el recorrido en una celebración compartida. 

La fiesta volvió a ofrecer una de aquellas escenas difíciles de describir con palabras: una mezcla de tradición, emoción, música y pólvora que, durante unos instantes, hace de Vilafranca un único espacio de celebración. Una vez más, la fiesta volvió a responder con una de las expresiones más genuinas de su patrimonio festivo.

 

Sobre el autor
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Álvaro Ramírez
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