Las barcas de la Costa Central han topado este verano con una paradoja difícil de asumir: hay más gamba roja en el mar que en años anteriores, pero la mayor parte de la flota casi no podrá pescar hasta Navidad. El motivo son los límites de captura fijados por la Comisión Europea, que ya han dejado buena parte de las embarcaciones al 90% de la cuota anual permitida.
El Grupo de Acción Local Pesquero Costa Central, que agrupa las cofradías del Garraf y el Barcelonès, denuncia que la situación es un “ataque directo sin justificación” contra una especie que, según el sector, es clave para sostener económicamente las barcas.
El presidente del GALP y patrón mayor de la Cofradía de Vilanova i la Geltrú, Jaume Carnicer, asegura que este 2026 es un año “extraordinario” en presencia de gamba roja, pero lamenta que las restricciones obliguen a reservar el 10% restante de la cuota para la campaña de Navidad.
Un tope que llega antes de tiempo
La gamba roja es la única especie de las que se pescan por la mañana que tiene una cuota específica impuesta por Europa. Al conjunto del Mediterráneo, este año se pueden capturar 730,86 toneladas, una limitación que se suma al número de días de pesca autorizados.
La mayoría de las barcas de Vilanova, Barcelona y Badalona trabajan con una cuota conjunta, y solo una minoría dispone de un tope individual. Esto hace que, cuando el conjunto de la flota se acerca al límite permitido, muchas embarcaciones tengan que parar la actividad aunque en el mar haya producto.
Carnicer defiende que no hay “ningún indicio de sobreexplotación ni problemas de reproducción” que justifique estas restricciones. También alerta que limitar la captura de gamba roja desplaza el esfuerzo pesquero hacia otras especies como la merluza o la cigala.
Críticas a Bruselas
El sector considera un “sin sentido” que la gamba roja esté sometida a un doble control: días de pesca y kilos capturados. Por ello, reclama a la Comisión Europea que revise la normativa de cara a 2027 y establezca un único criterio claro para regular las cinco especies objetivo: gamba roja, gamba blanca, merluza, cigala y salmonete.
Las cofradías recuerdan que hace casi dos años ya plantaron cara a una propuesta europea que quería reducir la pesca a solo 27 días anuales por embarcación. Finalmente, la presión del sector y de las administraciones elevó la autorización a 130 días si se aplicaban medidas de sostenibilidad.
Este 2026, Bruselas volvió a plantear un recorte aún más severo, hasta solo nueve días hábiles por barca, que finalmente quedaron en 133 días. Ahora el sector teme una nueva propuesta restrictiva para el 2027.
Temor a más abandonos
La presión regulatoria llega en un momento delicado para el sector. Carnicer asegura que, en los últimos tres años, han cerrado más de una quincena de pescadores de la cofradía de Vilanova y cerca de un 40% de las embarcaciones de Barcelona.
El GALP también alerta de que algunas empresas pesqueras pueden acabar deslocalizándose hacia la costa africana para continuar pescando en el Mediterráneo sin los mismos topes europeos. Según Carnicer, esto crea una contradicción: productos capturados con menos restricciones pueden acabar entrando igualmente al mercado europeo.
A la incertidumbre sobre las cuotas se suma la negociación del futuro fondo europeo 2028-2034, que podría reducir de manera importante los recursos destinados al sector. Carnicer lo define como una “espada de Damocles” para las cofradías, especialmente porque estas ayudas compensan periodos de veda.
El sector reclama que las políticas europeas tengan en cuenta no solo criterios ambientales, sino también el impacto económico y social sobre las cofradías, el relevo generacional y la continuidad de una actividad que forma parte de la identidad del litoral catalán.
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