Las 26 embarcaciones dedicadas a la captura de sonso en las comarcas gerundenses han decidido suspender la actividad pesquera seis meses antes del plazo establecido. A pesar de disponer de un permiso para pescar hasta el mes de diciembre, los pescadores han dejado de trabajar en junio ante la escasa presencia de esta especie en el litoral catalán.
Una crisis que se arrastra años atrás
El problema no es reciente. Desde hace varios años, el sector observa una disminución progresiva en la cantidad de sonso capturado, hecho que ha obligado a limitar considerablemente el período activo durante la temporada que tradicionalmente se alarga hasta finales de año. Actualmente, los pescadores solo han podido ejercer la actividad durante aproximadamente dos meses y medio de los nueve que tienen autorizados.
Toni Navarro: "Hace unos años llegaba a puerto y cuando veía tanto sonso me daban ganas de devolverlo al mar"
Toni Navarro, veterano pescador de Blanes, explica: "Hace unos años llegaba a puerto y cuando veía tanto sonso me daban ganas de devolverlo al mar. Piensa que muchos restaurantes lo regalaban y lo ponían para picar a los clientes". La situación actual contrasta con aquel escenario; ahora mismo, el precio del kilo llega a los 70 euros porque si fuera más bajo no podrían "subsistir".
Además, Navarro señala que "el problema es que no se regenera ni sigue el ciclo habitual. Antes, los sonsos nacían en marzo o abril, se pescaban hasta diciembre y después había veda; cuando volvíamos tres meses después ya podíamos capturar los ejemplares nuevos".
Por otro lado, Iris Triola, también pescadora especializada en sonso, lamenta la situación actual: "Mucha gente ha tenido que cerrar porque ahora llegan con quince kilos cuando antes eran centenares". A pesar de ello, destaca claramente que esta parada no responde a una sobrepesca sino que "se ha dejado de pescar voluntariamente para intentar recuperar la especie".
Sospechas sobre causas medioambientales y papel del comité de cogestión
El sector reclama una investigación rigurosa sobre las causas de este declive. En este sentido, desde el comité de cogestión —formado por representantes de los pescadores, Generalitat, asociaciones medioambientales y expertos— se apuntan hipótesis relacionadas con impactos ambientales externos.
Javier Pulido, presidente del comité, manifiesta: "Tenemos sospechas respecto a las depuradoras porque no existe ningún estudio de impacto ambiental sobre ellas ni sobre cómo llegan las aguas residuales al mar. Sin datos concretos no podemos afirmar nada, pero sí que observamos que algo está pasando".
Efectos adicionales: restricciones por boyas turísticas
Pulido también indica otro obstáculo: "La escasez hace que el poco sonso restante se concentre cerca de la costa donde se instalan boyas durante la temporada turística por motivos de seguridad; así los pescadores no pueden acceder a ellas y esto limita aún más las capturas de los ejemplares disponibles".
Llamadas urgentes desde el sector pesquero gerundense
Debido a este conjunto problemático, la flota ha optado por adelantar la parada anual iniciándola en junio en lugar de diciembre previsto oficialmente. Esto significa dejar inactivos siete meses antes del final legal permitido dentro de una temporada limitada a nueve meses anuales.
Ante esta situación crítica reclaman: "Se debería investigar urgentemente qué pasa con el sonso porque es un recurso exclusivo regulado específicamente para pescarse solo en el litoral gerundense a pesar de existir en otras zonas".