Xavier Ribelles, jefe de los Mossos d’Esquadra del Segrià, destaca que la criminalidad ha bajado un 5,5% en el último año, mientras que las detenciones han alcanzado un récord con 2.104 arrestos. Ribelles señala que este éxito se debe a patrullas más presentes, investigaciones específicas y medidas preventivas, aunque los robos con violencia y la multirreincidencia siguen siendo un reto para la ciudad.
Los datos que presentaron recientemente mostraban que la criminalidad ha bajado un 5,5% en Lleida, pero al mismo tiempo destacaron que se ha registrado un récord de detenciones. ¿Cómo se explica esta combinación de cifras?
El balance anual sitúa los hechos delictivos en Lleida con una bajada del 5,5% respecto al año anterior y hemos alcanzado un récord de detenciones, con 2.104 personas arrestadas, un incremento de un 4,7%. Hemos bajado la criminalidad y hemos batido récord de detenciones gracias a la intensa actividad policial en Lleida en diferentes frentes —identificaciones, controles de vehículos (que han crecido casi un 30,7%), actos administrativos e investigaciones específicas—, y esto nos ha permitido tanto prevenir hechos como reaccionar con más eficacia ante delitos y llevarlos ante la justicia.
Es relevante porque Lleida ha crecido en población y actividad económica en los últimos años, y a pesar de ello hemos vuelto a cifras que hacía más de cinco años que no veíamos. Esto nos indica que la tendencia va a la baja, pero, a la vez, también sabemos que hay un umbral de delitos que es difícil de reducir más allá de un cierto nivel, porque siempre habrá hechos delictivos en contextos de gran actividad social y urbana. Tenemos más Mossos que nunca y, además, Mossas jóvenes que patrullan en la calle. Hace unos años, cuando terminaban las prácticas de la escuela, no los destinaban hacia aquí; ahora los destinan a comisarías y se quedan trabajando y patrullando en Lleida. Este espíritu y estas ganas de empezar ayudan mucho a la seguridad.
Durante el año detuvisteis a una persona relacionada con 71 robos en la Horta de Lleida. ¿Cómo influyó este caso en la reducción global de robos?
Cuando detectamos un incremento de robos en l’Horta, creamos un dispositivo operativo específico con apoyo de horas extraordinarias por parte del Departamento de Interior. Esto nos permitió mantener la presión policial durante meses y finalmente detener a esta persona, a quien podemos atribuir unos 71 robos sobre un total de 266 incidentes registrados el año anterior. La investigación ha tenido un efecto directo en la reducción de este tipo de incidentes, y continuamos trabajando para identificar y detener a una segunda persona relacionada. Este trabajo coordinado ha ayudado a que como los robos de domicilio se hayan reducido en conjunto, cosa que se observa en la cifra global de delitos.
A pesar de la reducción global, los robos con violencia e intimidación en la vía pública han crecido casi un 6%. ¿Es un motivo de preocupación?
Sí, es preocupante. Este tipo de robos afectan sobre todo a personas vulnerables y generan una percepción de inseguridad, por eso hemos reforzado equipos especializados para intentar frenarlos. A pesar del aumento porcentual, también hemos registrado un incremento notable de detenciones en esta modalidad, que demuestra que se está trabajando en la respuesta policial para revertir esta tendencia.
Comentaron que unas ochenta personas han sido detenidas tres o más veces este año. ¿Cómo condiciona esto las estadísticas y la percepción de seguridad?
La multirreincidencia es un factor que pesa mucho en los números. Cuando una misma persona es detenida reiteradamente —y en casos incluso 15 veces— esto influye directamente en las cifras totales de detenciones y en la percepción ciudadana. La gente ve a las mismas personas en la calle y esto, comprensiblemente, crea una sensación de vulnerabilidad, a pesar de que el número total de hechos delictivos baje.
En las cifras agregadas de criminalidad también se habla de delitos contra la libertad sexual, que han disminuido. ¿Qué retos plantea este tipo de delitos?
Hemos visto una disminución significativa en este tipo de delito, pero cuando hablamos de libertad sexual, muchos casos están vinculados al ámbito de violencia doméstica o del contexto más cercano. Por eso, trabajamos mucho en la proximidad con la víctima, no solo en la investigación sino también en el asesoramiento y apoyo psicológico. Es fundamental que quien sufre este tipo de hechos se sienta atendido y protegido desde el primer momento.
Si hablamos de nuevas herramientas como cámaras de seguridad y la colaboración con el Ayuntamiento. ¿Cómo contribuye esto a la seguridad?
Hacemos muchas actividades preventivas, como charlas y obras de teatro para jóvenes y personas mayores, sobre seguridad a domicilio y en espacios públicos. El año pasado, por ejemplo, hicimos un 41% más de charlas. También hacemos dispositivos preventivos para detectar armas o elementos peligrosos en zonas de ocio. Todo esto, con la colaboración del Ayuntamiento, nos permite tener un contacto directo con la ciudadanía y mejorar la seguridad.
Cuáles son, según vuestra experiencia, los principales retos de seguridad para Lleida de cara al futuro?
Mantener la tendencia de bajada de delitos globales y, al mismo tiempo, abordar especialmente los robos con violencia en la vía pública y la multirreincidencia. También debemos seguir mejorando la coordinación policial, la proximidad con la ciudadanía y las acciones preventivas, porque estas son las herramientas que garantizan que la ciudad siga siendo segura.