Ayer martes, 7 de abril, la Universidad de Lleida (UdL) sustituyó el alumbrado habitual por fluorescentes de un azul intenso en uno de los lavabos situados en la planta baja del Rectorado, en una iniciativa orientada a dificultar el consumo de drogas inyectadas. Esta medida se adopta teniendo en cuenta que esta tonalidad lumínica impide visualizar claramente las venas superficiales, lo que desincentiva el uso de agujas.
Según ha informado una portavoz oficial del centro universitario, durante las últimas semanas se han registrado diversos casos puntuales donde individuos externos a la UdL accedían a este lavabo para consumir sustancias inyectables. Este espacio resulta especialmente accesible porque las puertas del Rectorado permanecen abiertas durante el horario lectivo y no existe ningún control de acceso específico, una circunstancia habitual en las universidades.
Análisis y efectividad del cambio lumínico
La representante institucional ha explicado que esta actuación pretende ser una estrategia disuasoria destinada a proteger a la comunidad universitaria. Esta misma táctica ya se aplicó anteriormente en otro baño ubicado en la Facultad de Medicina, donde se obtuvieron resultados positivos. En palabras suyas: Aquella intervención funcionó; esperamos que en el Rectorado también consigamos frenar estas conductas.
Lugar específico y seguimiento posterior
Se ha actuado concretamente sobre el lavabo más cercano al acceso exterior, lugar habitualmente utilizado por las personas implicadas. La portavoz precisó que, por ahora, no está prevista ninguna otra medida complementaria y que se evaluará si este cambio lumínico genera el impacto deseado antes de implantar nuevas acciones.
Esta actuación se ha efectuado para proteger a la comunidad educativa y evitar que este problema vaya a más. De momento, no se prevé ampliar la medida a otros lavabos, ya que el individuo solo había sido detectado en este punto concreto, el más accesible desde el exterior.
Según fuentes de la universidad, este miércoles, justo al día siguiente de haberse instalado el sistema, el hombre ya no ha vuelto. La universidad mantendrá ahora el seguimiento para comprobar si la medida funciona y evita que esta persona u otras, utilicen los lavabos del campus para consumir drogas.
