Perdonen una deuda de 225.000 euros por las restricciones de la sequía a un empresario agrario de la Noguera

El empresario atribuye el origen de la insolvencia al corte de agua del canal Segarra-Garrigues del 2023 a causa de las restricciones del Gobierno por la sequía

26 de octubre de 2026 a las 14:06h

Un empresario agrícola de La Noguera ha conseguido la exoneración de 225.437,59 euros de deuda tras acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad. El titular del juzgado número 1 de la Sección Mercantil del Tribunal de Instancia de Lleida también ha aprobado un plan de pagos de 100 euros mensuales durante tres años, una fórmula que le permitirá conservar su patrimonio.

Según ha informado el despacho Bergadà Abogados, que ha llevado el procedimiento, los problemas económicos de la explotación comenzaron tras el corte del suministro de agua del canal Segarra-Garrigues de abril de 2023, debido a las restricciones por la sequía. La bajada de la producción y de los ingresos acabó situando el negocio en una situación de insolvencia.

 

Una explotación con 25 trabajadores

Antes de la crisis, el empresario gestionaba una explotación agrícola con una plantilla de 25 personas y había llegado a facturar aproximadamente un millón de euros anuales.

El negocio había superado las dificultades provocadas por la sequía entre 2021 y principios de 2023, pero, según relata el afectado, la interrupción del riego provocó un deterioro rápido de la actividad. “Aquel corte fue sin previo aviso y lo que había levantado durante 22 años se perdió por aquella decisión. Entendía las restricciones, pero no nos dieron ningún margen”, asegura.

La falta de agua redujo la producción y dejó a la empresa sin suficiente liquidez para asumir salarios, indemnizaciones, proveedores, préstamos y otros gastos habituales.

 

Vendió maquinaria para intentar afrontar las deudas

El empresario explica que poco antes había recibido financiación bancaria para renovar parte de la flota de vehículos y adquirir un tractor, unas inversiones que posteriormente incrementaron la presión financiera.

También intentó obtener liquidez vendiendo maquinaria y refinanciando las deudas para evitar perder las fincas donde desarrollaba la actividad, pero no consiguió revertir la situación.

Según su relato, también solicitó un ERTE, pero la petición fue denegada. La crisis acabó afectando incluso al pago de la hipoteca de la finca y provocó la pérdida del certificado ecológico que había obtenido para la explotación.

“Hasta el último momento estuve luchando para tirar adelante y afrontar los pagos, pero fue imposible”, afirma.

 

La Segunda Oportunidad, la última vía

A mediados de 2024, tras recibir asesoramiento, el empresario inició el procedimiento para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad.

Su abogada, Marta Bergadà, sostiene que el caso encajaba en el de un deudor de buena fe que había intentado mantener la actividad a pesar de unas circunstancias económicas adversas. El procedimiento ha acabado con la exoneración de 225.437,59 euros de pasivo insatisfecho y con la aprobación de un plan de pagos durante tres años.

El afectado asegura que la resolución le permite empezar una nueva etapa después de años de dificultades económicas. También destaca que algunos proveedores quedarán incluidos en el plan aprobado y podrán recuperar una parte de los importes pendientes.

Desde el despacho que ha llevado el caso remarcan que sectores como la agricultura están especialmente expuestos a factores externos como la sequía, las restricciones de agua, el encarecimiento de los costes o las malas campañas, circunstancias que pueden transformar en poco tiempo una explotación viable en un negocio con problemas graves de liquidez.

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