OPINIÓN | Somos más de Lleida gracias a él

Artículo de opinión de la portavoz del Grupo Municipal de Junts en la Paeria, Violant Cervera

Violant Cervera
26 de marzo de 2026 a las 09:32h
Miguel Ángel Soriano Montagut.
Miguel Ángel Soriano Montagut.

“Somos más de Lleida gracias a Miquel Àngel”. “Luchador por la justicia y por los ideales”. “Urbanista de profesión y pasión y con una gran sensibilidad artística. Nos ha hecho redescubrir la música, el arte, la cultura en todas sus dimensiones”. “Era una buena persona, amaba y se dejaba amar”.

Nos ha dejado Miquel Àngel Soriano, y estas fueron algunas de las palabras que se dijeron en su despedida. Todas apuntan al mismo lugar: a su bondad.

Miquel Àngel Soriano-Montagut era una persona con una sensibilidad extraordinaria. De aquellas que te hacen mirar la ciudad con otros ojos. En el terreno profesional, era un gran arquitecto y urbanista. Seguramente por su pasión por la cultura, el arte en todas sus dimensiones, proyectaba una visión holística de las ciudades. Sus líneas proyectadas en el plano, tenían el movimiento necesario para construir espacios con armonía para vivir. Pero esta no era su única pasión, también nos ayudó a redescubrir la cultura, la música, las tradiciones y los espacios compartidos. Lo hizo, sobre todo, desde el Orfeó Lleidatà, donde dejó una huella profunda y duradera. La colocación de la primera piedra de su sede simboliza su visión y perseverancia. También desde el Ateneu Popular de Ponent, continuando tejiendo ciudad y participación, y desde el Cercle de Belles Arts, siempre fiel a la cultura. Desde cualquier rincón donde hubiera vida cultural y reivindicativa, él estaba allí. Siempre sumando, siempre al lado de las causas justas.

También fue un hombre de compromiso político, coherente a lo largo de toda su vida. Inició su militancia desde el PSUC, después lo hizo en Convergència Democràtica de Catalunya y, finalmente, en Junts per Catalunya. Independentista convencido, defensor firme de la lengua y de nuestra nación, nunca falló cuando había que estar. Siempre fiel a unos ideales: la justicia, la libertad y el país. Entendía la política como una herramienta para transformar la sociedad, para hacerla más justa y más libre. Y con sus reflexiones, todos nos hacíamos un poco más sabios.

Era una buena persona, de mirada limpia y con una gran capacidad de generar confianza y, sobre todo, de amar y de dejarse amar. No rehuía nunca la palabra; al contrario, intervenía siempre para hacernos pensar. Hablaba de justicia social, de urbanismo, de un crecimiento sostenido y sostenible de las ciudades. De ciudades verdes, de espacios comunitarios y, sobre todo, de vivienda. Era su gran obsesión. Su gran caballo de batalla: vivienda y más vivienda.

Lleida era su ciudad de adopción, pero sobre todo era la ciudad que sentía suya. La que pensaba, la que quería mejorar... y no se resignaba nunca. Hasta el último momento mantuvo esta inquietud viva. Su último escrito sobre el POUM no era solo un documento técnico, era una llamada a pensar Lleida en grande, a creer en su futuro y a ejercer de capital de Ponent con ambición y, sobre todo, generosidad.

Personalmente, me quedo con el recuerdo de aquella imagen de hombre inquieto pero sereno. Con sus palabras y las reflexiones que me enviaba, a menudo sobre urbanismo. Un urbanismo que siempre iba mucho más allá. Él me ha hecho crecer como persona, me ha ayudado a entender mejor la ciudad y me ha ayudado a soñarla aún más grande.

Como otros prohombres que nos han dejado, como Jaume Vilella, su ausencia nos recuerda que las ciudades no las hacen solo los edificios, sino las personas que vivimos en ellas y, sobre todo, aquellas que la aman y la hacen crecer cada día. Y él, sin ninguna duda, ha sido una de estas personas imprescindibles.

Nos deja, sobre todo, un hombre bueno. Un gran hombre. Y como decía mi padrino: “La gente buena no se va nunca del todo, porque el cielo o el infierno está en el recuerdo que dejamos en los demás”.

Él estará en nuestro cielo y todos somos un poco más de Lleida gracias a personas como él.

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Violant Cervera
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