El subdelegado del gobierno español en Lleida, José Crespín, ha visitado este lunes las obras que comenzaron el pasado 2 de marzo en la carretera N-260, concretamente en el tramo comprendido entre la Seu d'Urgell y Bellver de Cerdanya.
Esta intervención, con un presupuesto de 1,6 millones de euros, consiste en una actuación de emergencia destinada a reparar un tramo de 14 kilómetros que se ha ido degradando desde el mes de diciembre a causa de los efectos del hielo y las condiciones meteorológicas adversas, como los temporales de lluvia y nieve.
En relación con esta vía, Crespín ha resaltado que la N-260 “es una carretera importante”, considerando que es una ruta principal que sirve como “conexión transversal del país y del conjunto del Pirineo”. Según datos aportados durante la visita, la intensidad media diaria en el punto afectado se sitúa alrededor de los 6.000 vehículos, aumentando hasta los 8.500 vehículos durante el mes de agosto. En otros periodos anuales, este flujo oscila entre los 4.500 y los 5.000 vehículos diarios.
Actuaciones simultáneas en otras vías principales
Además de los trabajos en la N-260, se están llevando a cabo obras similares para mejorar el firme en la autovía A-2 a la altura de Cervera y también en la carretera LL-11 dentro del término municipal de Lleida. La suma global de los proyectos cuenta con un presupuesto total cercano a los cuatro millones de euros.
Por otro lado, las tareas para construir una nueva rotonda en Montferrer —también situada dentro del ámbito territorial conocido como Eje Pirenaico— están previstas para iniciarse inmediatamente después del período festivo de Semana Santa.