Este miércoles, la Audiencia de Lleida ha celebrado el juicio contra un empleado de un hotel situado en Espot, en el Pallars Sobirà, acusado de haber abusado sexualmente de una chica de 15 años en abril de 2022. La víctima formaba parte de un grupo escolar que realizaba un viaje de fin de curso con el instituto, ubicado en la provincia de Málaga
Durante la noche de los hechos, los jóvenes organizaron una fiesta en el hotel donde el procesado ejercía como camarero y disc jockey. Según ha relatado la víctima, hacia la madrugada se encontraron casualmente en las escaleras y él le pidió un beso. En sus palabras: Le dije que no, pero me empujó contra la pared, me besó y me agarró del culo. Forcejeamos un rato y, cuando me dejó salir, fui a contárselo a los compañeros
.
Ante estas acusaciones, el acusado ha negado cualquier abuso. Ha asegurado que solo se cruzaron en las escaleras y que ella le pidió que la acompañara; él se negó y se retiró a dormir. En declaraciones a su abogado ha manifestado: Ella me dijo que la acompañara, yo le dije que no y me fui a dormir a la habitación. Al día siguiente me dijeron que querían denunciarme
. A pesar de ello, ha ingresado 1.500 euros en el juzgado como parte de la responsabilidad civil reclamada.
Después de la fiesta, la joven se quedó sin batería en el móvil y por eso decidió subir hasta la habitación de su novio para coger el cargador. En este momento explica haber visto al acusado quien le advirtió: tuviera cuidado porque había visto a los profesores vigilando
. A continuación, según su testimonio, el trabajador la condujo hasta las escaleras de emergencia y después hasta el primer piso donde se alojaba él mismo.
Al acabar los presuntos abusos, la menor se dirigió rápidamente hacia su novio y sus compañeras de habitación para explicar los hechos. Estas últimas pusieron en conocimiento de la tutora del grupo escolar. Tanto los adolescentes como la profesora han coincidido en destacar que la víctima mostraba signos evidentes de ansiedad y nerviosismo ante lo sucedido.
Además, las médicas forenses encargadas de entrevistarla han concluido que el relato proporcionado es completamente creíble.
Tanto la Fiscalía como la acusación particular sostienen que hay suficientes pruebas para acreditar el delito de abuso sexual y mantienen una petición penal consistente en cuatro años de prisión, así como cuatro años más de libertad vigilada para el joven.
Así mismo, han solicitado medidas cautelares consistentes en prohibirle acercarse a menos de 600 metros de la víctima o comunicarse con ella durante cuatro años; también se le impide trabajar en ocupaciones con contacto directo con menores durante este período
El juicio ha quedado visto para sentencia después de los interrogatorios correspondientes