La recta final de la 29ª Fira de l'Oli de les Borges Blanques llegó este domingo con opiniones diversas entre los expositores en cuanto al nivel de ventas. Mientras algunos productores hacen un balance positivo del certamen, otros consideran que la lluvia del sábado redujo la afluencia de visitantes y, en consecuencia, las compras. Con todo, el conjunto de expositores coincide en destacar la importancia de la feria como escaparate para dar a conocer el producto y reforzar el vínculo con los consumidores.
En cuanto a la procedencia del público, este año se ha consolidado la asistencia de visitantes de las comarcas de Barcelona y Girona, un hecho que los organizadores valoran muy positivamente. Todo ello, en una edición que ha querido “devolver la cultura del aceite a la gente”, según ha subrayado el alcalde de Les Borges Blanques, Josep Farran
Los expositores han encarado las últimas horas de la 29ª Fira de l’Oli con sensaciones diversas. Algunos, como Martín González, de Oli Cometes, hacen un balance satisfactorio: “Este año diría que ha venido menos gente, pero han comprado más. Hago un balance muy positivo”, ha explicado este productor de Cervià de les Garrigues. En la misma línea se ha expresado el presidente de la Fundació Terra i Ànima, Joan Puig, que ha destacado la buena acogida de su producto: “Venimos del Empordà con un aceite diferente y poco conocido, que ha tenido muy buena aceptación”.
En cambio, el presidente de la cooperativa de Juncosa, Albert Guiu, ha señalado que “no se ha vendido tanto como otros años” y lo ha atribuido a las condiciones meteorológicas. Una opinión compartida por Josep Maria Vilà, del Molí d’Oli Vilà del Cogul, que ha añadido que “la parte positiva es que el agua es muy buena para el campo y para los olivos”. A pesar de todo, ambos coinciden en que la presencia en la feria es clave para promocionar el producto y “hacer comarca”. En cuanto a los formatos, la garrafa de cinco litros continúa siendo la más demandada.
En relación con el público, la feria cierra esta 29ª edición con un incremento de visitantes procedentes de Girona y Barcelona. Según Farran, uno de los ejemplos de este interés creciente es la iniciativa “Carretera de l’Oli”, una propuesta que combina gastronomía, patrimonio y paisaje de Les Garrigues.
Premios al mejor diseño y mejor expositor
Por otro lado, el sábado por la noche se celebró la cena de los expositores, durante la cual se entregó el premio al mejor diseño de stand del Pabellón del Aceite, que recayó en la cooperativa Arbequina de Arbeca. También se entregó el premio al mejor diseño de producto, que este año ha sido para Raig de Arbeca – Koroneiki. El premio del público al mejor aceite se dará a conocer a lo largo de este lunes
Tres días de actividades en torno a la gastronomía, el patrimonio y el paisaje
La programación de este año ha combinado rigor profesional, divulgación, cultura y participación popular. Entre las actividades destacadas se incluyen coloquios con pequeños y grandes productores, que han generado espacios de reflexión compartida sobre la calidad, la escala productiva y el futuro del sector oleícola catalán. También se ha llevado a cabo un diálogo entre las cinco DOP para analizar los retos presentes y futuros del sector.
En paralelo, la Oleoteca, equipamiento estrenado el año pasado, ha acogido 11 horas de talleres de cata guiados, pensados para acercar la cultura del aceite a todos los públicos, desmentir mitos y poner en valor la riqueza sensorial del aceite de oliva virgen extra.
En cuanto al Concurso de Aceites de Oliva Virgen Extra, esta edición ha contado con 61 muestras –ocho más que el año pasado– de 47 productores –diez más que en 2025–. Además, la feria ha reforzado de manera notable su dimensión gastronómica, con la participación de chefs de primer nivel como Xavier Benet, Ada Parellada, Pep Moreno, Gonçal Ferreruela, Moha Quasch y los hermanos Torres, entre otros.
