La internacionalización universitaria, a menudo vinculada al uso del inglés, no es neutra desde el punto de vista lingüístico. Puede favorecer lenguas dominantes y arrinconar las lenguas propias, especialmente en posgrados e investigación, según un estudio del profesor de la Universitat de Lleida (UdL), Enric Llurda.
El estudio analiza el espacio de catalán, castellano e inglés en la docencia e investigación. El catalán predomina en grados, pero pierde presencia en másteres y doctorados, donde inglés y castellano son mayoritarios.
"Cuando una universidad quiere ser 'local' e internacional a la vez, aumenta el castellano y disminuye el catalán, especialmente en másteres y doctorados", explica Llurda.
En la UdL, el catalán representa el 74,7% de la docencia en grados, pero solo el 15% de las tesis doctorales, mientras el castellano y el inglés superan el 40% cada uno.
El estudio defiende políticas lingüísticas específicas: certificación del catalán para el profesorado, espacios exclusivos para lenguas minorizadas y concienciación sobre su importancia. También critica la visión simplista de que la docencia en inglés mejora automáticamente la calidad universitaria, y propone enfoques basados en plurilingüismo sostenible y comunicación efectiva.
"Preservar la ecología de las lenguas minoritarias es un reto clave. El inglés abre la comunicación global, pero puede erosionar la diversidad lingüística y cultural", advierte Llurda.
Publicado en World Englishes, el estudio sitúa el caso catalán dentro de un debate internacional sobre globalización, poder lingüístico y diversidad, y ofrece claves para repensar el papel de las universidades en la protección de lenguas minoritarias.