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El grupo municipal de Esquerra Republicana en la Paeria llevará al pleno ordinario del mes de septiembre una moción para exigir la retirada definitiva de la denominación “Lérida” de toda la señalización viaria y garantizar el respeto a la toponimia oficial de Lleida. La iniciativa tendrá continuidad también en las Cortes Generales, donde la diputada de ERC por Lleida en el Congreso, Inés Granollers, y la senadora republicana Sara Bailac trasladarán la misma exigencia al Gobierno del Estado.
La candidata de ERC a la alcaldía de Lleida y portavoz del grupo municipal, Jordina Freixanet, ha defendido que no se trata de una cuestión simbólica menor, sino de legalidad, dignidad institucional y respeto por la lengua y la identidad del país.
“Lleida se dice Lleida. No es discutible, no es una preferencia y no es una traducción que cada uno pueda utilizar según le convenga. Es el nombre oficial de nuestra ciudad y de nuestra demarcación, y exigimos que todas las administraciones lo respeten”, ha afirmado Freixanet.
La moción parte de la persistencia, aún hoy, de la forma “Lérida” en señales de carreteras, paneles de orientación y otros indicadores viarios, especialmente en vías dependientes del Estado. ERC considera insuficiente actuar únicamente cuando una fotografía o una denuncia ciudadana pone en evidencia un letrero concreto y plantea que es necesario localizarlos todos y retirarlos de manera ordenada y definitiva.
“Han pasado más de treinta años desde que el Estado reconoció legalmente que el nombre es Lleida. Que en el año 2026 todavía tengamos que encontrar letreros oficiales con ‘Lérida’ es inadmisible”, ha remarcado Freixanet. “No aceptaremos que el nombre de nuestra ciudad sea tratado como si fuera opcional.”
La Ley 2/1992, de 28 de febrero, estableció oficialmente las denominaciones Girona y Lleida para las dos provincias y dejó atrás las formas castellanizadas. Además, la legislación catalana de política lingüística determina que los topónimos de Cataluña tienen como única forma oficial la catalana, con la excepción de los topónimos del Aran, que tienen como forma oficial la aranesa.
La diputada de ERC por Lleida en el Congreso, Inés Granollers, ha anunciado que la formación llevará también esta cuestión a la cámara baja para exigir explicaciones y actuaciones concretas al Gobierno español.
“No puede ser que una administración que conoce perfectamente cuál es la denominación oficial continúe manteniendo letreros con un topónimo que hace décadas que no lo es. No hablamos de un error puntual: hablamos de una dejadez que se ha perpetuado demasiado tiempo”, ha afirmado.
Granollers ha defendido que el Ministerio de Transportes y los organismos competentes deben asumir la responsabilidad de identificar todas las señales afectadas y sustituirlas.
“No queremos respuestas evasivas ni cambios aislados cuando alguien denuncia un caso. Queremos un inventario, un calendario y una actuación general. Si el Estado es responsable de la carretera, también es responsable de que la señalización respete la legalidad", ha remarcado la diputada.
La senadora de ERC por Lleida, Sara Bailac, trasladará igualmente la iniciativa al Senado, con el objetivo de que la cuestión tenga recorrido en ambas cámaras estatales. Para Bailac, “no estamos ante un problema lingüístico de Lleida, sino ante un incumplimiento que el Estado tiene la obligación de corregir”.
"Si el nombre oficial es Lleida, el Ministerio de Transportes, la Dirección General de Carreteras, la DGT y las concesionarias deben utilizar Lleida. No hay ninguna excusa administrativa ni técnica que justifique mantener una denominación superada legalmente hace más de treinta años", ha señalado la senadora.
ERC subraya, además, que la revisión no puede limitarse a las señales situadas dentro de Cataluña.
"Un letrero instalado en Aragón, Madrid o cualquier otro punto del Estado que indique la dirección hacia nuestra ciudad también debe decir Lleida. El nombre oficial no cambia cuando cruzamos una frontera autonómica", ha remarcado Bailac.
La formación republicana pone también el acento en la dimensión histórica de la cuestión. La castellanización de la toponimia catalana formó parte durante décadas de una política de imposición lingüística sobre el espacio público, y la recuperación de los nombres propios constituyó también una restitución democrática.
"No nos harán creer que esto es una anécdota o una manía identitaria", ha afirmado Freixanet. "Los nombres explican quiénes somos y las instituciones tienen la obligación de respetarlos. Cuando una administración mantiene por dejadez una forma que no es oficial, el mensaje es que con el catalán las normas se pueden relativizar. Y esto no lo podemos normalizar".
La moción que ERC llevará al pleno plantea dos acuerdos. El primero insta al Gobierno del Estado, al Ministerio competente, a la Dirección General de Carreteras, a la Dirección General de Tráfico y a los organismos y concesionarias correspondientes a revisar inmediatamente toda la señalización de su competencia, elaborar un inventario completo de los letreros que todavía contienen “Lérida”, establecer un calendario público de sustitución y garantizar que tanto la señalización permanente como la provisional utilicen únicamente la forma oficial Lleida.
El segundo acuerdo prevé trasladar la resolución a la Generalitat, los departamentos competentes en política lingüística y territorio, la Diputación de Lleida, todos los consejos comarcales de la demarcación y los ayuntamientos por donde pasan carreteras con esta señalización, así como al Gobierno del Estado, la Delegación del Gobierno en Cataluña, el Ministerio de Transportes, la Dirección General de Carreteras, la DGT y los grupos parlamentarios democráticos del Parlament de Cataluña.
ERC desplegará así una acción coordinada en las tres instituciones —la Paeria, el Congreso de los Diputados y el Senado— para presionar al Gobierno español hasta que la denominación incorrecta desaparezca definitivamente de la red viaria.
"No queremos ir cambiando letreros uno a uno a medida que alguien los fotografía. Queremos acabar con el problema", ha concluido Bailac.
Freixanet ha cerrado reivindicando que Lleida debe hablar con una sola voz en esta cuestión: "Defender el nombre de Lleida es defender la ciudad, su historia, la lengua y la dignidad de nuestras instituciones. Las carreteras que llevan a Lleida deben decir Lleida. Siempre, en todas partes y sin excepciones".