La Seu d’Urgell ha puesto en funcionamiento una máquina expendedora que ofrecerá a la ciudadanía raciones de comida elaboradas con los excedentes del comedor del Institut Joan Brudieu. La iniciativa forma parte del proyecto Rexcatèring y busca evitar que alimentos en buen estado acaben en la basura, a la vez que facilita el acceso a platos cocinados de calidad.
La máquina se ha instalado en el vestíbulo del edificio de Les Monges, un espacio escogido por su elevada afluencia y porque permite proteger el aparato de la intemperie y de posibles actos vandálicos. Durante el primer año, las raciones serán gratuitas. Más adelante está previsto establecer un precio simbólico que aún no se ha concretado.
Una treintena de raciones el primer día
El sistema se ha estrenado este viernes con una treintena de raciones de lentejas y tortilla que habían sobrado del menú del día anterior en el Institut Joan Brudieu. La previsión es rellenar la máquina cada día a media mañana. Las raciones se podrán retirar durante el horario de apertura del centro cultural Les Monges, de 8 a 22 horas los días laborables.
Antes de llegar a la máquina, la comida sigue un proceso específico de conservación. El proyecto incorpora un abatidor de temperatura que permite pasar los alimentos de 65 a 4 grados de manera rápida, un termosellador para cerrar los envases y una termoimpresora para identificar cada ración.
Los materiales fungibles que se utilizan son compostables.
Una herramienta para saber qué se tira más
El dispositivo está conectado a una plataforma informática que registra tanto los excedentes generados como las raciones que retira la ciudadanía. Este seguimiento permitirá identificar qué platos generan más sobrantes y ajustar progresivamente las cantidades que se preparan en la cocina del instituto.
Gaby Susana, de la Plataforma Aprofitem els Aliments, ha explicado que el sistema permite pasar de una gestión puntual de los excedentes a un control integral del desperdicio alimentario en los comedores colectivos.
La iniciativa también busca evitar que el aprovechamiento de los excedentes quede limitado exclusivamente a personas en situación de vulnerabilidad. Según Susana, poner los alimentos a disposición de todo el mundo permite “dignificar” el acceso a estos productos y normalizar su aprovechamiento.
Un modelo importado del País Vasco
El sistema se inspira en una iniciativa desarrollada en el País Vasco, donde ya funciona en una cuarentena de comedores colectivos. La de La Seu d’Urgell es la quinta máquina de estas características que se activa en Cataluña. En el Pirineo ya había una en funcionamiento desde el año pasado en el Institut Escola de Bellver de Cerdanya.
El proyecto de La Seu ha tenido un presupuesto de unos 11.000 euros y se ha financiado a través del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, con la colaboración de la Fundación Residuo Cero y la Plataforma Aprofitem els Aliments.
Productos de los comedores escolares del Alt Urgell
La presidenta del Consejo Comarcal del Alt Urgell, Josefina Lladós, ha recordado que los comedores escolares de la comarca ya trabajan desde hace años para reducir los excedentes y utilizan productos de proximidad.
Lladós ha remarcado que las personas que hagan uso de la nueva máquina encontrarán el menú cocinado el día anterior en el Institut Joan Brudieu, con la garantía de un producto “bien elaborado y de calidad”. El proyecto se plantea también como una prueba que, en el futuro, podría ampliarse a otros comedores colectivos, como los de residencias u hospitales.
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