El hombre de 65 años que mató a cuchilladas a una mujer de 53, que convivía en el mismo piso que el asesino, pero que no mantenía ninguna relación sentimental, y que después se entregó ensangrentado a los Mossos d'Esquadra, ya había probado la sangre anteriormente.
Según el diario Segre, Mario Casteràs Aznar recibió una condena de 16 años por asesinar el 13 de noviembre del 2000 a un interno de la prisión de Ponent. Casteràs ha pasado más de media vida entre rejas: de 1980 a 1994 estuvo preso por una serie de atracos cometidos con su hermano.
En una de sus habituales internaciones,después de un intento de asesinato cometido en 1996, en el año 2000,reventó la cabeza a otro preso con la barra de unas mancuernas de musculación. Después de este asesinato, en 2001,intentó escaparse de la prisión con otros dos internos, después de serrar los barrotes de una ventana y confeccionar una cuerda de 14 metros con sábanas trenzadas.
De hecho, el asesino confeso cuenta con un amplio historial delictivo por asaltos violentos, agresiones y delitos de sangre y es un viejo conocido de los Mossos de Lleida.
Según explicó al entregarse en la comisaría de la calle Sant Hilari a los agentes, él y la víctima discutieron por un tema banal de convivencia. El hombre tomó un cuchillo de grandes dimensiones y asestó a la víctima múltiples puñaladas.
Y es cierto, los agentes que se desplazaron al domicilio del crimen pudieron constatar cómo Mario **se había ensañado** con la víctima. Está previsto que Casteràs pase hoy a disposición judicial y, vistos sus antecedentes, ingrese en prisión. Esperemos que por mucho tiempo.
ACERCAMIENTO DEL PRESO
Curiosamente, en 2016 la hija de Mario Casteràs, Noemí, hizo una petición a través de change.org para que su padre, Mario, que estaba cumpliendo condena en la prisión de Puig de les Basses en Figueres (Alt Empordà), fuera internado en una prisión más cercana a su familia, que vivía en Lleida.
Entonces Mario había iniciado una huelga de hambre para pedir que se le acercara a la familia, considerando que era una cuestión de derechos humanos
