Alba Pijuan: "No cambiaría ninguna decisión tomada como alcaldesa de Tàrrega"

Entrevistamos a la exalcaldesa de Tàrrega y actual jefa de la oposición, Alba Pijuan Vallverdú (ERC)

28 de abril de 2026 a las 06:00h

Entrevistamos a la exalcaldesa de Tàrrega y actual jefa de la oposición por Esquerra Republicana, Alba Pijuan Vallverdú, con quien repasamos sus siete años al frente del consistorio (2019-2026). Pijuan hace un balance positivo del mandato, marcado por gobiernos de coalición, y aborda algunos de los episodios clave, como la ruptura con la CUP a raíz del modelo de gestión del agua y la reciente moción de censura. También analiza la situación actual del municipio, con los presupuestos aún pendientes, y dibuja los principales retos de futuro de cara a las elecciones municipales del 2027.

¿Cómo valoras tus años como alcaldesa de Tàrrega desde 2019 hasta 2026? ¿Hay alguna decisión que, mirando atrás, harías diferente?

Mi valoración de estos siete años de mandato de alcaldía es absolutamente positiva. Han sido siete años en los que hemos podido impulsar políticas progresistas, de izquierdas y sociales en todos los ámbitos en los que puede actuar una administración local.

Si hay alguna decisión que habría tomado de otra manera, he de decir que no. Cuando asumí la alcaldía, tenía muy claro que cualquier decisión que tomara tenía que ser una decisión en la que estuviera completamente convencida. Aunque pudiera comportar críticas, siempre he priorizado esta tranquilidad de conciencia, que para mí es muy importante. He actuado siempre de la misma manera desde el primer día hasta el último, y por eso estoy tranquila con todas las decisiones tomadas.

Tu gobierno ha pasado por diversas coaliciones. ¿Cómo has vivido estos momentos?

En estos dos mandatos hemos gobernado en coalición con la CUP y el PSC. El primer mandato (2019-2023) supuso un cambio importante para Tàrrega, pasando de un gobierno de Convergència a una mayoría de izquierdas. Pusimos en común todo aquello que nos unía como partidos de izquierdas y dejamos de lado las diferencias nacionales. El primer mandato funcionó correctamente y la ciudad se benefició. En el segundo mandato se repitió esta coalición, pero la CUP salió del gobierno en julio de 2025 por discrepancias con la municipalización del agua, una línea roja para ellos, que finalmente no se podía llevar a cabo.

Los informes externos indicaban que la gestión municipal del agua era la opción más cara, con un incremento de más del 45% del recibo y una inversión de aproximadamente 4 millones de euros por parte del Ayuntamiento. Esto suponía un endeudamiento y un problema para el equilibrio económico del consistorio. Evidentemente, con un informe negativo de secretaría y otro de intervención, no podía de ninguna manera firmar o apostar por una municipalización del agua en estas condiciones, porque pensamos que, por encima de todo, están la ciudad y los ciudadanos.

El modelo de gestión del agua ha sido el principal punto de ruptura con la CUP. ¿Por qué no se pudo llegar a un acuerdo?

Se trata de la liquidación del contrato del agua, un proceso que no podía ejecutar directamente el Ayuntamiento y que se encargó a una empresa externa para garantizar objetividad, con un coste de 60.000 euros. De las cuatro fases previstas, se completaron dos: la diagnosis de las instalaciones y el estudio de alternativas de gestión. El informe, revisado por secretaría e intervención, concluía que, de las tres opciones viables, la gestión municipal era la más cara y no se podía llevar a cabo.

Cada municipio tiene una realidad diferente y las decisiones se deben tomar con datos objetivos. Ahora mismo, Tàrrega no puede asumir la municipalización del agua, aunque se podría replantear en futuros contratos más cortos. Hay que ser realista con aquello que se promete, porque no siempre se puede ejecutar si los informes técnicos y legales lo desaconsejan. Es un tema muy serio.

Perdiste una cuestión de confianza. ¿Qué momento consideras el punto de inflexión? ¿Esperabas la moción de censura de Junts y la CUP?

Desde el momento en que la CUP salió del gobierno en 2025, una moción de censura era una posibilidad. Si se hubieran sumado la CUP y Junts, habrían tenido mayoría absoluta en el plenario. No era el escenario más probable, porque son dos partidos muy diferentes ideológicamente, pero finalmente se produjo.

La moción de censura se ha presentado como una apuesta por la estabilidad del municipio, cosa con la que no estoy de acuerdo. Creo que ha habido intereses políticos que no han pensado ni en la ciudad ni en los vecinos. También ha habido la voluntad de retorno a la alcaldía por parte de Junts, con la señora Perelló, que ya había sido alcaldesa del 2011 al 2019, y por parte de la CUP se ha hecho una carta a los Reyes: han pedido lo que han querido y se les ha dicho que sí a todo. Unos ganan peso político y, por otra parte, la señora Perelló vuelve a ser alcaldesa, una alcaldesa que en los últimos años de su último mandato había tenido muchos problemas con entidades juveniles, de las cuales algunos miembros actuales del grupo municipal de la CUP formaban parte.

Hay esta incoherencia: en un momento determinado nos hacíamos la foto con una pancarta contra esta alcaldesa, el año 2018, pero ahora, el 2026, nos hacemos una foto dándonos la mano en la plaza Mayor y llegamos a un acuerdo para volverla a poner de alcaldesa. Por lo tanto, creo que aquí no se ha tenido presente el interés ni el beneficio de la ciudad.

Estabilidad, ¿cómo? Estamos a finales de abril y no tenemos presupuestos. Ellos no nos votaron las cuentas que presentamos, unos presupuestos expansivos e históricos de más de 24 millones de euros para trabajar por la ciudad. Propusimos una cuestión de confianza, un mecanismo que permite que, si en el plazo de un mes la oposición no presenta una alternativa, los presupuestos queden aprobados. Si la moción de censura no hubiera prosperado, el 25 de marzo ya los tendríamos aprobados y estaríamos trabajando, haciendo inversiones, impulsando contrataciones de personal muy necesarias y otorgando subvenciones a las entidades.

Ahora mismo, pero, todo esto está paralizado y, yendo muy deprisa, los nuevos presupuestos no llegarán hasta mediados o finales de junio. Ya habrá pasado medio año. Esto lo venden como una manera de dar estabilidad al gobierno. Pero, quizás, la estabilidad habría sido tener los presupuestos aprobados en marzo, estar trabajando en ellos y esperar las elecciones de mayo de 2027 para que la ciudadanía decidiera qué gobierno quiere.

¿Qué proyectos destacarías que se han quedado estancados por la moción de censura?

Esta moción de censura ha tenido como efecto evidente la parada parcial de nuestro programa de gobierno. Todavía quedan proyectos importantes para finalizar. Cabe destacar la variante de la C-14, el desarrollo del polígono del Boscarró Nord, el refuerzo del ámbito educativo, las políticas de vivienda y la museización de la Casa Pedrolo.

La variante de la C-14 está avanzada con la Generalitat, pero las obras no comenzarán antes de 2027. El polígono del Boscarró Nord es clave para el crecimiento industrial y las obras de urbanización deberían iniciarse antes de finales de 2026. En educación, el crecimiento de la ciudad genera falta de espacios y plazas. En vivienda se han impulsado compras de pisos y promociones de alquiler asequible con la Generalitat. La Casa Pedrolo se encuentra en fase de proyecto ejecutivo, con un coste de 3,5 millones de euros y pendiente de financiación de otras administraciones. Veremos cómo continúa y si, de cara a 2027, se ha hecho el trabajo necesario y se pueden comenzar las obras que tocarían.

De cara a las elecciones municipales de 2027, ¿volverías a ser alcaldesa? ¿Cómo ves el futuro?

Desde Esquerra Republicana encaramos el período hasta las elecciones de mayo de 2027 desde la oposición en el Ayuntamiento de Tàrrega. Yo, personalmente, como cabeza de la oposición, estoy a disposición de la ciudadanía y trabajaremos fiscalizando la acción de gobierno y preparando las elecciones. Presentaré mi candidatura para encabezar la lista de ERC en Tàrrega, que deberá ser ratificada por la asamblea a principios de mayo. Si es ratificada, me presentaré como candidata a la alcaldía en 2027. Las urnas son la expresión más clara de la democracia y espero poder continuar trabajando por la ciudad desde el gobierno con el apoyo de la ciudadanía.

Sobre el autor
Disseny sense títol (64)
Tatiana Fernández
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