La nueva estación de autobuses de Lleida ha abierto puertas este lunes, una infraestructura moderna que sustituye el antiguo apeadero de la calle Saracíbar después de dos años de obras y una inversión de 40 millones de euros. La inauguración ha estado marcada por un flujo constante de viajeros y curiosos, que han podido conocer de primera mano las nuevas prestaciones de la estación.
De momento, operan en la nueva infraestructura Alsina Graells (ALSA), Autocars Solé Seró y Autocars del Pla, gestionando poco más de 80 rutas. La previsión es que el resto de expediciones se traslade allí en las semanas próximas, completando así la totalidad de servicios previstos.
Según la directora general de Cimalsa, Carmen Ruiz, el estreno ha transcurrido con normalidad, y el equipo técnico estará pendiente de posibles ajustes, especialmente en las regulaciones semafóricas de la calle Príncep de Viana, para evitar problemas de tráfico derivados de la operativa de los autobuses.
La nueva estación destaca por su estructura moderna y funcional, con plataformas cubiertas, zonas de espera climatizadas, punto de información digital y aparcamientos para bicicletas y vehículos privados. También cuenta con accesos adaptados para personas con movilidad reducida, así como espacios comerciales y servicios de restauración, con el objetivo de mejorar la experiencia de los usuarios.
Pasajeros, vecinos y conductores han expresado su satisfacción con las nuevas instalaciones, que pretenden facilitar los desplazamientos urbanos e interurbanos, y consolidar Lleida como un punto de conexión clave entre Ponent y el resto de Cataluña. La infraestructura también incluye medidas de sostenibilidad, como iluminación LED y sistemas de gestión eficiente de agua y energía, pensados para reducir el impacto ambiental de la actividad diaria.
