Las obras de restauración de las fachadas de la iglesia de Sant Domènec de la Universitat de Girona (UdG), sede del Aula Magna Modest Prats, se han convertido en un ejemplo de compatibilización entre la conservación del patrimonio arquitectónico y la protección de la biodiversidad urbana. Este verano se ha confirmado el retorno de los vencejos comunes (Apus apus) a sus nidos habituales y la ocupación de nuevos espacios de nidificación generados a raíz de la intervención el año pasado.
Antes del inicio de las obras, la arquitecta y directora de los trabajos observó diversos pájaros entrando y saliendo de agujeros de la fachada a primera hora de la mañana, lo que la hizo sospechar de la existencia de puntos de nidificación activos. Este pájaro está protegido por normativas europeas, españolas y catalanas, entre ellas la Ley de Protección de los Animales.
Las observaciones posteriores permitieron identificar la presencia de vencejos comunes, una especie migratoria que llega a Cataluña en primavera para reproducirse y que acostumbra a volver al mismo lugar de cría año tras año. Este pájaro está incluido en el Catálogo de Fauna Salvaje de Cataluña como especie protegida, y sus nidos deben ser preservados.
Para garantizar la protección de las aves y, al mismo tiempo, permitir la ejecución de los trabajos, la dirección de obra y el Servicio de Obras y Mantenimiento de la UdG decidieron no colocar redes en los andamios para facilitar el acceso de las aves a los nidos y preservar los agujeros identificados como lugares de cría.
Los resultados de estas intervenciones han quedado evidenciados este verano, cuando los vencejos han vuelto a sus nidos tradicionales y han ocupado nuevas grietas y cavidades que se mantuvieron visibles durante la restauración.
Según explica Pere Pons Ferran, investigador principal del Grup de Recerca en Biologia Animal de la Universitat de Girona, “los vencejos negros son aves migratorias que regresan cada año desde África para criar en nuestros edificios. Son insectívoros y, por lo tanto, grandes aliados en el control de insectos urbanos como moscas o mosquitos”. Hay que decir, añade, que “las leyes de protección prohíben destruir sus nidos, incluso fuera de la época reproductora”. Como resultado, subraya “es fundamental que antes de los trabajos de rehabilitación de edificios con vencejos o golondrinas, se encuentren estrategias para preservar los lugares de cría. Esto se puede conseguir mediante la colaboración de arquitectos, empresas constructoras, propietarios y ornitólogos”.
Para la arquitecta Luisa Guerra, de ARIZA + GUERRA Arquitectura, el regreso de los vencejos constituye “una de las satisfacciones más grandes que nos ha dejado esta obra, porque demuestra que la conservación del patrimonio arquitectónico y la protección de la naturaleza no solo son compatibles, sino que se pueden reforzar mutuamente”.
La intervención en Sant Domènec se convierte así en un ejemplo de buenas prácticas en la gestión del patrimonio construido, haciendo posible la preservación simultánea de los valores históricos, arquitectónicos y naturales de uno de los edificios más emblemáticos de la Universitat de Girona.